Seguridad energética 

Las zonas rurales se beneficiarán del cambio de enfoque

El país promoverá la energía renovable distribuida para reforzar la seguridad energética

Según expertos del sector, los esfuerzos de China para desarrollar y utilizar energía renovable distribuida en las zonas rurales mejorarán aún más su seguridad energética y promoverán el uso de energía limpia en todo el país.

De acuerdo con el “documento central número 1” para 2025, que establece las prioridades para profundizar las reformas rurales y avanzar de manera sólida en la revitalización integral del campo, el Gobierno intensificará el desarrollo de energía renovable distribuida para garantizar un suministro eléctrico suficiente en estas regiones.

La energía solar distribuida hace referencia a sistemas solares de pequeña escala que generan electricidad localmente, generalmente en tejados o terrenos cercanos a viviendas, negocios o comunidades. A diferencia de las centrales eléctricas tradicionales, que generan electricidad de manera centralizada y la transmiten a largas distancias, la energía solar distribuida permite a los usuarios producir su propia electricidad. Esto es especialmente beneficioso para las zonas rurales, donde extender la red eléctrica puede resultar costoso.

Según el documento publicado el mes pasado, el Gobierno también mejorará la seguridad del suministro eléctrico rural, fomentando la construcción de estaciones públicas de carga y sustitución de baterías en las regiones donde sea viable.

Cada año, este documento es la primera declaración de políticas emitida por las autoridades centrales de China y se considera un indicador de las prioridades gubernamentales.

Zhong Baoshen, presidente de la empresa Longi Green Energy Technology, una de las principales compañías fotovoltaicas del país, afirmó que la energía solar distribuida se ha convertido en una opción atractiva para muchas comunidades rurales, sustituyendo a los combustibles tradicionales, que tienden a ser costosos e ineficientes.

Las zonas rurales, especialmente aquellas alejadas de la red eléctrica, suelen enfrentar dificultades para acceder a la energía, ya que extender la red a estas áreas puede ser costoso y logísticamente complicado, explicó Zhong. “Sin embargo, los sistemas solares distribuidos ofrecen una solución descentralizada, permitiendo que los hogares generen su propia electricidad de manera independiente de la red central. Esto tiene el potencial de revolucionar el panorama energético en las regiones rurales de China, reduciendo costos y estimulando el crecimiento económico local”, señaló.

Según expertos del sector, la energía solar, que no requiere gastos en combustible y tiene bajos costos de mantenimiento, ha experimentado un rápido desarrollo en los pueblos de China en los últimos años y se espera que sea un factor determinante en la transformación energética de las zonas rurales.

Al fortalecer la infraestructura de suministro eléctrico en estas áreas, la iniciativa garantiza un acceso estable y confiable a la electricidad, reduciendo la escasez de energía y mejorando las condiciones de vida de las comunidades rurales, afirmó Lin Boqiang, director del Instituto de Estudios sobre Políticas Energéticas de China en la Universidad de Xiamen.

“Disminuir la dependencia de los combustibles fósiles tradicionales es crucial para apoyar la agricultura, las pequeñas empresas y las industrias locales, impulsando el crecimiento económico”, agregó.

Un reciente informe publicado por el Consejo de Estado señaló que el desarrollo ecológico abarcará tanto las áreas urbanas como rurales de manera integral para 2035, con una reducción progresiva de las emisiones de carbono.

La generación fotovoltaica distribuida se ha convertido en un pilar clave de la transición energética en China, según la principal autoridad energética del país. A medida que China continúa impulsando su transición energética, la generación fotovoltaica distribuida se posiciona como un componente esencial en los esfuerzos nacionales por desarrollar energías renovables.

El sector generó aproximadamente 346.200 millones de kilovatios-hora (kWh) de electricidad el año pasado, lo que representó el 41% de la producción fotovoltaica total del país, según la Administración Nacional de Energía.

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