Hasta el pasado mes de mayo, Rongjiang era un condado desconocido de la provincia de Guizhou. Fue entonces cuando se hizo famoso por organizar la Superliga de las Aldeas (cunchao, en idioma chino), un torneo de fútbol de base.
La gran fiesta del fútbol popular
Este condado, que pertenece a la prefectura autónoma de las etnias miao y dong de Qiandongnan, cuenta con una población de 385.000 habitantes. Desde el 13 de mayo, cuando arrancó este torneo rural, ha recibido a más de 1 millón de turistas.
“Se ha convertido en un fenómeno. Cada semana vienen al estadio más de 40.000 espectadores para asistir a los partidos del Súper sábado”, señaló Lin Tao, subdirector de la oficina de turismo de Rongjiang. “A fines de junio, el torneo ya sumaba más de 20.000 millones de visitas en Internet”, agregó.
Solo durante los tres días de vacaciones del Festival del Bote del Dragón, el condado recibió a más de 350.000 turistas y los ingresos por turismo alcanzaron los 444 millones de yuanes (u$s 62 millones), quintuplicando la cantidad del mismo período del año pasado.
Gracias a su atmósfera festiva y a un estilo de juego sencillo y emocionante, sazonado con algunos goles espectaculares, el evento ha ganado muchos seguidores. La antigua estrella del fútbol de Inglaterra, Michael Owen, expresó su apoyo a la competición a través de un mensaje de video, mientras que el ex futbolista asiático del año, el chino Fan Zhiyi, lideró un equipo para interactuar con los jugadores locales. Los medios, tanto chinos como extranjeros, quedaron fascinados con el evento.
La Superliga de las Aldeas, organizada por la federación de fútbol del condado, celebró la final el 29 de julio. El evento tuvo una fase de grupos, a la que le seguió otra de eliminación. Participaron 20 equipos, formados por jugadores de todos los ámbitos sociales. Entre ellos hay agricultores, vendedores, propietarios de pequeñas empresas, trabajadores de la construcción y conductores de excavadoras. Divididos en dos grupos, los equipos competieron los viernes, sábados y domingos.
Fueron los habitantes de las aldeas quienes organizaron los equipos y establecieron los horarios de los partidos, las reglas, los programas y los premios. El gobierno local prestó los servicios de sede, electricidad, comunicación, seguridad y saneamiento.
Lo que diferencia a la Superliga de las Aldeas de otros eventos deportivos es la presentación animada de culturas y tradiciones étnicas en el torneo. A medida que los jugadores de ambos equipos ingresaban a la cancha para jugar un partido, iban acompañados de su correspondiente grupo de porristas. Vestidos con trajes étnicos tradicionales, llevaban especialidades típicas de sus distintas localidades, como arroz glutinoso o pescado curado.
El entretiempo se animaba con canciones folclóricas, espectáculos de danza y exhibiciones de trajes étnicos. A veces, los espectadores se unían a los bailarines en la cancha, creando una atmósfera festiva de celebración y unidad.
Rongjiang es el hogar de 15 grupos étnicos que representan alrededor del 83 % de su población. Desde 2021, el gobierno local ha promovido cinco eventos para sacar provecho económico de la rica y diversa cultura de la zona y crear una marca local. Sin embargo, ninguno de ellos había funcionado del todo hasta la llegada de cunchao, sostuvo Xu Bo, jefe del condado.
“La experiencia nos ha demostrado que el deporte y el patrimonio cultural inmaterial han de saber combinarse con inteligencia”, afirmó. “Este torneo es la fórmula que buscábamos para marcar la diferencia de nuestro condado”.
El condado posee una valiosa historia futbolística y una base sólida, con 14 canchas reglamentarias, 35 equipos registrados y miles de jugadores. Lleva celebrando partidos en el ámbito rural desde la década de 1990.
Puede que los futbolistas de la zona no sean tan hábiles como los profesionales, pero su dedicación y entusiasmo conquista a la afición. La multitud vibraba con sus buenos pases y sus certeros tiros al arco, que los había. En mayo, Wu Chuguo, un decorador de la aldea de Liubaitang, anotó un gol espectacular desde 40 metros de distancia que hizo enloquecer al estadio.
La Superliga de las Aldeas, que se ha convertido en un imán para visitantes de toda China, impulsó el desarrollo económico local en el turismo, el catering, el alojamiento, el sector cultural y creativo y los productos agrícolas.
“¡Este es un carnaval de fútbol arraigado en la tierra!”, exclamó Han Qiaosheng, un famoso comentarista de televisión, durante la transmisión del partido del 3 de junio que atrajo a cerca de 50.000 espectadores, algunos de los cuales viajaron más de 1.000 kilómetros para poder acudir a la cita en persona.
Enclavado en una zona remota de perfil montañoso, Rongjiang estuvo en el pasado bastante incomunicado por falta de carreteras. Hoy, sin embargo, goza de buenas infraestructuras que permiten acceder a él fácilmente. El que fue uno de los últimos condados de China en salir de la pobreza es hoy un símbolo de la revitalización rural.




