Mientras la conferencia climática COP28 pedía que se acelerara la transformación verde, los expertos elogiaron la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés) como una fuerza constructiva para guiar al mundo hacia un futuro impulsado por las energías renovables.
La BRI destaca en esfuerzos verdes a nivel mundial
En la 28ª sesión de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrada en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, al menos 118 países apoyaron el compromiso de triplicar la capacidad global de generación de energías renovables y duplicar las tasas de eficiencia energética para 2030.
La iniciativa, al ampliar el apoyo a los países participantes en el desarrollo de energía verde y baja en carbono, tiene el potencial de impulsar aún más la inversión en energías renovables para ayudar al mundo a alcanzar el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, señaló Angela Churie Kallhauge, vicepresidenta ejecutiva de Impacto en el Fondo de Defensa Ambiental, una organización sin fines de lucro.
Según un informe del Centro de Desarrollo y Finanzas Verdes de la Universidad de Fudan en Shanghai, durante la primera mitad del año pasado la participación total de China en el sector energético de los países involucrados en la BRI fue de u$s 12.300 millones, de los cuales el 55 % se asignó a las energías renovables. Este período se destaca como el más verde desde que se propuso la BRI en 2013.
Un documento titulado “Visión y acciones para una cooperación de alta calidad en la Franja y la Ruta: Perspectivas más brillantes para la próxima década” publicado el 24 de octubre hablaba del compromiso de China de hacer de lo ecológico una característica definitoria de la colaboración de la BRI.
China, una fuerza líder en la utilización de fuentes de energía verdes y bajas en carbono, tiene experiencia en el desarrollo de energías renovables y la mayoría de los países involucrados en la BRI son ricos en recursos de energías renovables. La colaboración entre China y estos países puede promover aún más el desarrollo bajo en carbono, sostuvo Kallhauge.
Por ejemplo, la región de Cauchari en la provincia de Jujuy en Argentina posee condiciones superiores de luz solar. Con un promedio anual de más de 2.500 horas de sol, se erige como una de las zonas más óptimas del mundo para generar energía fotovoltaica. Sin embargo, debido a la falta de financiación y de tecnología para construir centrales fotovoltaicas, esta región solía depender de la electricidad comprada para satisfacer sus necesidades energéticas.
Esto cambió en 2020 cuando se puso en funcionamiento el Parque Solar Cauchari, financiado y construido por China. Aborda eficientemente la escasez de energía, suministrando electricidad verde a miles de hogares y reduciendo las emisiones de dióxido de carbono en 325.000 toneladas métricas al año, informó el Diario del Pueblo.
China podría aumentar la capacidad de energías renovables en otros países no solo mediante la construcción de plantas, sino también facilitando la fabricación local de equipos, señaló Yang Fuqiang, asesor principal del Instituto de Energía de la Universidad de Pekín.
Enseñarle a alguien a pescar es mejor que darle pescado, destacó. “Más importante aún, debemos contribuir a mejorar las tasas de empleo en las naciones participantes de la BRI e impulsar sus propias economías, lo cual es especialmente crucial para los países en desarrollo”.



