Las rosas ahora florecen en los entornos hostiles del noroeste de China gracias a la tecnología de riego por goteo.
Historia de éxito florece en medio de rosas del desierto
En el condado de Yutian, un área de oasis en la Región Autónoma Uygur de Xinjiang, florecen en vastas áreas de campos arenosos abrasados por el sol en el borde del desierto más grande de la nación, el Taklimakan.
Las rosas se han cultivado en la gran región de Hotan, que incluye Yutian, durante siglos para su uso en té y medicinas.
Hileras de altísimos álamos plantados a lo largo de la periferia de una plantación de 670 hectáreas separan dos mundos en Yutian. A un lado de los árboles hay un paisaje intacto de dunas de arena en constante cambio, mientras que al otro, sauces rosados y plantas resistentes a la sequía se alternan con los rosales.
Doce pozos suministran agua de riego, y delgados tubos negros que cubren una longitud total de 2.000 kilómetros serpentean a través de los rosales. Gotas que contienen una mezcla de agua y fertilizante se filtran desde los tubos hacia las raíces de las plantas.
Esta empresa de cultivo de rosas es dirigida por Queme, la subsidiaria de una empresa estatal con sede en Urumqi, la capital regional.
Hace una década, como parte de un programa de asistencia para ayudar a desarrollar Yutian, la empresa matriz de Queme envió un equipo de investigadores al entonces empobrecido condado. Los investigadores decidieron construir la plantación.
También propusieron edificar una fábrica para procesar pétalos de rosa en esencia de rosa en un parque industrial a unos 20 km de distancia. Las extracciones de rosas se utilizan ampliamente en una variedad de productos alimenticios y cosméticos, como mermelada, vino y lociones faciales.
Cuando se le preguntó por qué se eligió el desierto para cultivar rosas, Liu Zhiyong, subgerente general de Queme, dijo que su empresa quería evitar involucrarse en una pelea con los agricultores locales por la obtención de la tierra. La cantidad de terreno cultivable per cápita en Hotan es inferior a 0,06 hectáreas, lo que convierte al área en uno de los lugares de China con la menor superficie para plantar cereales.
El sitio ahora es una atracción turística, que recibe personas de todo el país, y también se ha convertido en una opción popular para las fotos de bodas de las parejas.
Los pabellones y pasillos de madera de estilo chino bordean la ruta hacia un puesto de turismo, que ofrece vistas de inmensos desiertos y exuberantes cultivos de rosas en la distancia.
Los agricultores vestidos con atuendos para protegerse del sol llevan bolsas trenzadas mientras recogen pétalos de rosa.
Los pétalos se cosechan en tres períodos de 14 días de mayo a agosto. Durante este tiempo, tres variedades de rosas, seleccionadas para ser cultivadas en la plantación por sus propiedades resistentes a la sequía, florecen paralelamente.
Con los años, la empresa ha generado decenas de miles de puestos de trabajo estacionales para quienes cosechan y desmalezan las plantas.
Una de esas trabajadoras es Amina Metsun, de 36 años, que cultiva trigo en una pequeña área de un campo arenoso a pocos kilómetros de la plantación. Madre de tres hijos, gana alrededor de 200 yuanes (u$s 28) al día en su trabajo, lo que requiere capacitación para distinguir pétalos de rosa de calidad.
Tohthan Sardik, de 50 años, una de las pocas trabajadoras permanentes de la plantación, gana 3.500 yuanes al mes. Como productora de trigo que vive en un pueblo cercano, dijo que los agricultores como ella solían “vivir a merced del cielo”, una referencia a las condiciones climáticas extremas que podrían acabar con la ya escasa producción. “Ahora estoy feliz de tener un ingreso estable”, expresó.
La actividad ayudó a una región que es testigo de tormentas de arena durante todo el año. Liu, el subgerente general, señaló que los cortavientos provistos por los álamos cubren 130 hectáreas de tierra y cuestan 100 millones de yuanes.
Amina Metsun creció viviendo con tormentas de arena, las cuales, durante su adolescencia, reducían o, en casos extremos, arrasaban por completo la producción de trigo de su familia. La situación ha mejorado en los últimos años, gracias a los proyectos de forestación y control de arena realizados en la zona, incluida la plantación.
Tohthan Sardik sostuvo que las fuertes tormentas de arena obligaron a sus padres a mudarse de un lugar a otro en la década de 1960, pero ya no tiene que hacerlo.
Yan Yongjun, presidente de directorio de Queme, señaló que la esencia de rosa se extrae en la fábrica y se envía a los socios de la compañía para convertirla en una gama de productos con temática de rosas, que incluyen desde vino hasta aceites esenciales y lociones comercializados bajo la marca Queme.
Indicó que estos productos se están volviendo cada vez más populares entre los residentes urbanos, y la cantidad de artículos en oferta y sus ingresos por ventas están aumentando.




