El libro blanco recién publicado muestra que la democracia popular de todo el proceso de China es la forma verdadera y más adecuada en el contexto del país, afirman los analistas políticos.

Titulado “China: democracia que funciona”, el libro blanco fue emitido por la Oficina de Información del Consejo de Estado, el gabinete del país, el 4 de diciembre. La democracia es un valor común de la humanidad y un ideal perseguido por las civilizaciones antiguas, incluida China, y valorado por el Partido Comunista de China y el pueblo chino, según el documento.

Carlos Martínez, coeditor de Friends of Socialist China, señaló que el libro blanco ofrece una visión detallada del propio sistema democrático de China en un momento en que Estados Unidos y sus aliados están haciendo un gran esfuerzo para promover la democracia capitalista occidental como la única forma legítima de gobernanza.

“Muchos en Occidente, a quienes se les ha dicho durante tanto tiempo que China es ‘no democrática’ y ‘autoritaria’, se sorprenderán al descubrir que China cuenta con un extenso sistema de representación electoral en todos los niveles de la sociedad”, sostuvo Martínez, cuya organización, junto con otras, celebró una Cumbre virtual por la Democracia Socialista el 11 de diciembre.

Dennis Munene, director ejecutivo del Centro China-África en el Instituto de Política de África, sostuvo que el libro blanco “captura el principio de centralismo democrático de China que desmitifica a los detractores y a los demócratas liberales que tienen una comprensión estrecha y errónea de lo que supone una democracia centrada en el pueblo y progresista dentro de un estado civilizado”.

Como un modelo que es “oportuno, fáctico y arraigado en la historia”, el libro blanco subraya la democracia en funcionamiento de China, que integra los sistemas electoral y consultivo de la democracia para satisfacer las aspiraciones de sus 1.400 millones de personas, que representan a los 56 grupos étnicos, señaló.

“Hay una democracia mucho mayor en China que en muchos países que dicen ser países democráticos”, afirmó Munshi Faiz Ahmad, ex presidente del Instituto de Estudios Internacionales y Estratégicos de Bangladesh y ex embajador de ese país en China. “¿Por qué? Eso es porque la democracia se mide en términos de consentimiento del pueblo, supervisión del pueblo, participación del pueblo y bienestar del pueblo. Teniendo en cuenta todos estos criterios, creo que China es quizás más democrática que muchas de las llamadas democracias”.

Según Karori Singh, investigador emérito de la Universidad de Rajastán en India, el documento define el patrón de gobernanza de China como una democracia popular de todo el proceso, basada en un “sólido marco institucional” y en “prácticas concretas y pragmáticas”, que opera de manera eficiente en el contexto chino.

Sostuvo que la democracia popular china es el compuesto de cinco aspectos principales: la expansión de la participación democrática, la gobernanza nacional eficiente, la estabilidad y armonía social, la restricción y supervisión del ejercicio del poder efectivas. “Además de las elecciones y la consulta democrática, existen mecanismos adecuados para la toma de decisiones democráticas, la gestión democrática y el control democrático, incluidas las comisiones de fiscalización y la supervisión judicial”, señaló. “Es por eso que la democracia popular funciona de manera efectiva para habilitar los derechos de las personas y superar la pobreza extrema en un marco de tiempo limitado”.

A diferencia de Occidente, la democracia electoral china no está manipulada por intereses financieros, expresó Martínez. “Las campañas electorales no son ejercicios de marketing de alto presupuesto; la gente es elegida sobre la base de su historial de servicio al pueblo”. Señaló que el libro blanco destaca que no existe un enfoque único para la democracia. “Por tanto, no intenta universalizar el modelo democrático de China, pero rechaza enérgicamente los intentos de los países capitalistas occidentales de universalizar su modelo”.

Si un país es democrático o no, eso debe ser juzgado por su propio pueblo, no dictado por un puñado de foráneos. Si un país es democrático o no, eso debe ser reconocido por la comunidad internacional, no decidido arbitrariamente por unos pocos jueces autoproclamados, señala el documento.

Pensar que la democracia es un invento de Occidente es erróneo, afirmó Singh. “Es más bien un proceso institucional evolutivo en la larga historia de las civilizaciones humanas”.

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