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Estos niños dan sus mejores pasos

Un proyecto dirigido por reconocidos expertos promueve la danza, el arte y la música en zonas rurales

“En lugar de los Caballeros de la Mesa Redonda sosteniendo sus espadas, somos caballeros sin espadas, mirando la dirección futura de nuestra cultura nacional”, señaló Guan Yu. Él y su esposa Zhang Ping son los “caballeros” citados por el renombrado maestro de ballet.

Zhang, una coreógrafa reconocida, es la fundadora del proyecto Colorful Cloud. La iniciativa tiene como objetivo enseñar a bailar a los estudiantes de las zonas rurales de la provincia de Yunnan, suroeste de China, y, con suerte, mejorar sus oportunidades de vida a través de esta habilidad. Desde que el proyecto sin fines de lucro fue lanzado en 2016, ha brindado a 62 niños en Naduo, una aldea en el condado de Yanshan, y áreas cercanas, la oportunidad de estudiar en escuelas de arte en Kunming, la capital provincial.

Aunque todavía es empleado de la prestigiosa Academia de Danza de Beijing, Guan, quien ha dirigido presentaciones en eventos como la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y varias cumbres del G20, pronto dejará su cómodo estilo de vida en la capital y visitará nuevamente la aldea para enseñar a los niños. Habiendo trabajado con los mejores bailarines de China, Guan y Zhang han desviado su atención a la “plantación de arroz escondida en la montaña”; esto es lo que significa “Naduo” en el idioma del grupo étnico yi.

La pareja de 50 y tantos años se inspiró en El Sistema, un programa voluntario de educación musical en Venezuela en el que los músicos ofrecen educación musical clásica de forma gratuita para promover el desarrollo artístico de los niños empobrecidos y ayudarlos a evitar el abuso de drogas y el crimen. Así, el programa ha permitido que algunos jóvenes nacidos en barrios marginales se convirtieran en músicos de escala mundial. “Si esos músicos venezolanos pueden hacerlo, nosotros también podemos hacerlo funcionar. Ellos comenzaron con la música; nosotros además tratamos de promover el baile y la pintura”, comentó Guan.

Zhang nació en Yanshan. Usó sus habilidades de baile para dejar el condado y unirse a la academia en Beijing, donde conoció a Guan. En 2016, comenzaron a realizar investigaciones de campo en Naduo. La localidad solía ser una de las aldeas más empobrecidas de China. En ese entonces, tenía una población registrada de 347 personas, pero muchos se habían ido a buscar trabajo, dejando solo a personas mayores y niños. “Los niños tuvieron que lidiar con la ausencia de los padres y su amor”, comentó Guan. También tuvieron que soportar la carga del laborioso trabajo agrícola de sus abuelos. Aunque muchos de los niños dijeron que sentían que habían nacido con el talento para realizar los bailes folclóricos de la etnia yi, nunca habían entendido que su cultura tradicional estaba profundamente arraigada en el arte popular. Asimismo, les resultó difícil comprender la necesidad de aprender movimientos de ballet en una aldea asolada por la pobreza.

En respuesta, Zhang convenció al primer grupo de niños y sus familias de que podían irse lejos de la aldea, incluso hasta Beijing, si perseveraban con las lecciones de baile. Además, las habilidades que aprendieron podrían incluso generarles un buen ingreso algún día. En enero de 2017, la pareja se ofreció como voluntaria para llevar a 12 niños a la capital, donde visitaron universidades y asistieron a cursos de formación cultural.

Durante su visita de tres días, los niños siempre vestían sus hermosos trajes étnicos hechos a mano, con chaquetas y tocados bordados. Guan pedía a sus amigos de diferentes sectores que les dieran una cálida bienvenida. “Espero que los niños se den cuenta de que mientras usen sus trajes tradicionales, hagan sus bailes y canten sus canciones, siempre serán respetados y tratados bien”.

La “sala de arte”, una carpa militar verde instalada en la aldea, a menudo está llena de niños que asisten a conferencias y lecciones que ofrece el proyecto. También se ha construido el Centro Voluntario de Bienestar Público de Naduo, donde voluntarios enseñan a niños sobre arte, historia e idiomas extranjeros.

Guan afirmó que sienten que están emulando las hazañas de Don Quijote. Hay 30 personas en el grupo principal, pero durante los períodos pico, cerca de 400 voluntarios participan en el proyecto, entre estudiantes y profesores universitarios, actores, directores y periodistas.

Li Yingqing colaboró con esta nota.

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