Dado que el COVID-19 se transformó en una pandemia, los expertos afirmaron que la cooperación científica internacional rápida y coordinada era esencial para controlarla.
Wu Yuanbin, director general de ciencia y tecnología para el desarrollo social del Ministerio de Ciencia y Tecnología, sostuvo en una conferencia de prensa el 6 de marzo que la situación en China había mejorado, aunque la epidemia estaba ganando impulso en otros países. “El virus no conoce fronteras, y desde que se inició el brote, se ha vuelto una preocupación global”, sostuvo Wu. “Con el agravamiento de la epidemia en algunos países, ahora es más importante que nunca que el mundo afiance la colaboración científica”.
Sobre la base de la apertura y la colaboración, China ha mantenido contacto con científicos y autoridades de salud pública de todo el mundo desde que comenzó el brote, señaló Wu. De hecho, el 12 de enero, los científicos chinos publicaron la secuencia genética completa del virus, sentando las bases para la investigación global básica. Nueve días después, China emitió las secuencias de cebadores y sondas que son esenciales en la prueba de ácido
nucleico para la enfermedad. Esto permite la producción de kits de diagnóstico.
Del 15 al 23 de febrero, la misión conjunta OMS-China para el COVID-19 recorrió China para conocer de cerca la epidemia. Emitió un informe que ofreció más detalles sobre el curso clínico del COVID-19 y la epidemiología en China. “Estamos dispuestos a aumentar nuestra colaboración con la OMS y transmitir a otros países nuestro conocimiento en el desarrollo de drogas, vacunas y métodos de diagnóstico”, sostuvo Wu.
El 6 de marzo, Zheng Zhongwei, director del Centro de Desarrollo de Ciencia y Tecnología Médicas de la Comisión Nacional de Salud, informó que China tenía nueve proyectos de investigación sobre el desarrollo de la vacuna y los principales tipos en los que China está trabajando incluyen vacunas vectoriales, a base de ácido nucleico e inactivadas. Según el Registro de Ensayos Clínicos de China, el ensayo clínico de fase 1 para la nueva vacuna
recombinante de coronavirus se registró el 17 de marzo. El ensayo se está llevando a cabo en 108 adultos sanos de entre 18 y 60 años en dos centros médicos en el antiguo epicentro del virus, Wuhan, provincia de Hubei. Se espera que el juicio se complete antes del 31 de diciembre, según el registro.
La compañía de biotecnología estadounidense Inovio Pharmaceuticals en conjunto con Advaccine Biotechnology de Beijing se encuentra desarrollando una vacuna llamada INO-Esta vacuna a base de ácido nucleico se encuentra en prueba preclínica e implica inyectar directamente material genético a una persona para provocar una respuesta inmune.
Trabajo en equipo en búsqueda de una vacuna
Expertos de China y otros países se unen en la investigación científica más fuerte. Por su parte, en enero, la compañía de biotecnología de Estados Unidos GeoVax se asoció con el desarrollador de vacunas chino BravoVax para desarrollar una vacuna que utiliza un virus debilitado para transportar partes del patógeno al cuerpo humano. Esta vacuna también está en prueba preclínica.
En cuanto al desarrollo de fármacos, los investigadores chinos han finalizado estudios clínicos de favipiravir, una droga antiviral japonesa que muestra una eficacia clínica prometedora en el tratamiento de la neumonía por el nuevo coronavirus, señaló Zhang Xinmin, director del Centro Nacional de Desarrollo de Biotecnología de China, el 17 de marzo. Los experimentos comparativos han demostrado que los pacientes tratados con favipiravir se recuperaron más rápido y mejoraron las condiciones de sus pulmones, señaló.
Algunas empresas farmacéuticas ya han obtenido en febrero la aprobación del fármaco por parte de la Administración Estatal de Alimentos y Medicamentos para su producción en masa, por lo tanto, el suministro de favipiravir está garantizado, señaló, y agregó que los investigadores ya han recomendado que la droga se incluya en el plan de tratamiento lo antes posible.
Zhang sostuvo que el equipo de investigación promoverá aún más la aplicación de sus resultados en Wuhan, provincia de Hubei, y fomentará el plan de tratamiento en respuesta a la situación actual de pandemia en el mundo.
El tocilizumab, un fármaco que suprime las sobrerreacciones del sistema inmune, se ha agregado recientemente a la guía de diagnóstico y tratamiento de la Comisión Nacional de Salud, señaló Sun Yanrong, subdirectora del Centro Nacional de Desarrollo de Biotecnología
de China. La droga antiinflamatoria fabricada en Suiza ayuda a inhibir una condición médica mortal llamada tormenta de citocinas, una sobreproducción de células inmunes que daña los tejidos saludables, una de las principales causas de muerte en pacientes críticamente enfermos con COVID-19. El mes pasado, la Sociedad de la Cruz Roja de China donó más de 30.000 soluciones de inyección para ayudar a pacientes en Wuhan. Sun sostuvo que cerca de 270 pacientes gravemente enfermos fueron tratados con tocilizumab.
Cao Bin, director de ensayos clínicos para el medicamento antiviral remdesivir en China, afirmó en una entrevista con el canal de televisión CGTN el 14 de marzo que la droga experimental de Estados Unidos ha sido administrada a más de 230 pacientes gravemente enfermos, pero que llevaría tiempo recopilar y analizar los resultados. El remdesivir,
desarrollado por la compañía de biotecnología estadounidense Gilead Sciences, no está aprobado para ninguna indicación a nivel global, pero se están llevando a cabo las pruebas clínicas en China, Estados Unidos y otros países con muchos casos diagnosticados para probar su eficacia contra el COVID-19, sostuvieron desde Gilead Sciences.
Zhang Yangfei y Cui Jia colaboraron con esta nota.



