La inversión directa saliente de China creció con fuerza en los primeros dos meses del año, gracias a las medidas de respuesta optimizadas al Covid-19 del país y a las ambiciosas estrategias de inversión de las empresas nacionales, señalaron analistas y ejecutivos de negocios.
En un entorno difícil, repunta la inversión en el extranjero
A pesar de las dificultades externas, la inversión directa no financiera de China en el exterior aumentó un 35,7 % a 136.040 millones de yuanes (U$S19.770 millones) en esos dos meses, en comparación con el período correspondiente del año pasado, informó el Ministerio de Comercio.
Los expertos señalaron que en lugar de invertir fuertemente en proyectos de infraestructura y energía de gran valor en el extranjero, es probable que el crecimiento de la inversión de China en el extranjero sea impulsado por las estructuras de inversión mejoradas de las empresas nacionales este año. Su capital fluirá principalmente hacia sectores como el arrendamiento y los servicios comerciales, la fabricación de alta gama y las soluciones para el cambio climático en el extranjero.
Muchas compañías chinas ya han comenzado a integrar sus inversiones en el extranjero con cadenas industriales y de suministro globales, especialmente en áreas donde China tiene una ventaja competitiva, como el comercio de servicios, la generación de energía fotovoltaica y vehículos de nueva energía, indicó Lu Jinyong, profesor especializado en desarrollo en el extranjero de la Universidad de Economía y Negocios Internacionales en Beijing.
La inversión directa saliente de China en arrendamiento y servicios comerciales aumentó un 22,3 % interanual a U$S4.720 millones en los dos primeros meses del año, y la inversión china en los sectores de fabricación, venta al por mayor y venta al por menor aumentó, informó el Ministerio de Comercio.
Este enfoque de inversión no solo permitirá a las empresas chinas ascender en la cadena industrial y romper con su posición actual de rango medio o bajo, sino que también permitirá la mejora industrial nacional, señaló Lu.
En la misma línea de opinión, Deng Chao, vicepresidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de China para la Importación y Exportación de Maquinaria y Productos Electrónicos, sugirió que las compañías chinas deberían adoptar estrategias de empresas conjuntas y establecer alianzas comerciales con corporaciones multinacionales para aumentar su presencia en países extranjeros. “Tales medidas podrían mitigar efectivamente el impacto de la fragmentación geoeconómica y la lenta recuperación global”, agregó Deng.
En febrero, la automotriz china Chery anunció que invertiría U$S400 millones para construir una planta de autos eléctricos en Argentina, informó la embajada del país sudamericano en China.
La embajada dijo que se espera que la planta de fabricación produzca hasta 100.000 vehículos por año y genere 6.000 puestos de trabajo para 2030.
Chery tiene como objetivo hacer crecer la instalación hasta convertirla en un centro regional de producción de vehículos de nueva energía, que cubrirá aún más el mercado latinoamericano junto con la planta del fabricante de automóviles en Brasil que ya está en funcionamiento.
El fabricante chino de baterías Gotion High-tech acordó suministrar baterías a Chery desde su fábrica en el norte de Argentina, que fue construida en asociación con una empresa minera local.
El embajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja, señaló que la inversión de empresas chinas, incluida Chery, será fundamental para el plan de electrificación de Argentina, que cuenta con recursos de litio que son fundamentales en la producción de baterías.



