La versatilidad del bambú es bien conocida en China, donde esta planta ha sido utilizada desde el siglo XI a. C. en una gran variedad de productos, desde alimentos, medios de transporte y armas hasta viviendas, papel e instrumentos musicales.
El reemplazo del plástico
El bambú lidera la transición hacia productos más ecológicos
Según la Administración Nacional de Silvicultura y Praderas de China, el país cuenta con 7 millones de hectáreas de bosques de bambú, lo que lo convierte en el mayor productor y exportador mundial de productos elaborados con esta planta. En términos de superficie, sus bosques de bambú ocupan un área casi tan grande como Panamá.
Cada año, el mundo genera alrededor de 400 millones de toneladas de residuos plásticos. En este contexto, el bambú se presenta como una alternativa viable y ecológica debido a su versatilidad y mayor capacidad de biodegradación.
A la vanguardia del movimiento para reemplazar los plásticos con bambú se encuentran las principales zonas de producción de este cultivo en China, como las provincias de Anhui, Fujian, Guangdong, Sichuan y Zhejiang.
En Anji, un condado en el noroeste de Zhejiang, el bambú está sustituyendo al plástico en diversos productos, desde cubiertos desechables para comida para llevar hasta cepillos de dientes y peines utilizados en hoteles y alojamientos.
Con 666 kilómetros cuadrados de bosques de bambú, una extensión tres veces mayor que la de la ciudad de Buenos Aires, y una arraigada tradición en el uso de este material, Anji se ha erigido como un modelo a seguir en la promoción del bambú como una alternativa al plástico.
En 2023, China adoptó un plan trienal para acelerar el desarrollo industrial del bambú como sustituto del plástico, designando a Anji como una de las primeras zonas de demostración.
Bai Xia, encargada del centro de exhibición de productos de bambú de Anji, donde se muestran los usos innovadores de esta planta, afirmó: “Desde 2022, las bandejas de comida de bambú han reemplazado a las de plástico en los comedores públicos locales y en entidades afines”.
El potencial del bambú como sustituto del plástico se refleja en diversas formas dentro del centro de exhibición, desde cubiertos, pajillas y cajas de embalaje hasta ropa de cama y prendas confeccionadas con su fibra.
En Anji, los cubiertos, cepillos de dientes, peines y pasta de dientes de bambú son ampliamente utilizados y la vajilla elaborada con este material está presente en más de 300 restaurantes y hoteles del condado, según Bai.
“En los mercados locales, las bolsas de plástico también han sido reemplazadas por bolsas biodegradables fabricadas con un 60% de polvo de bambú. Estas bolsas pueden descomponerse en un plazo de tres meses y, al mismo tiempo, son más resistentes que las de plástico”, agregó.
En el ámbito agrícola, la película de bambú está sustituyendo la película plástica utilizada para conservar el calor y la humedad.
“La película de bambú es biodegradable, por lo que los agricultores ya no necesitan recoger los residuos de plástico en el campo”, explicó Bai.
Según Tang Hui, del departamento forestal local, se estima que la producción anual de bambú en Anji oscila entre 400.000 y 500.000 toneladas.
El bambú pasa por varios procesos antes de convertirse en un material versátil. Algunos productos, como materiales de construcción, tazas y pajillas, se fabrican directamente a partir del bambú mediante procesamiento físico, mientras que otros, como bandejas prensadas, ropa de fibra de bambú y materiales de embalaje elaborados con pulpa de bambú, requieren procesamiento químico, indicó Tang.
Según Bai, en el pasado, los materiales de bambú solían ser propensos a la formación de moho en entornos húmedos. Gracias a las mejoras en las técnicas de procesamiento, los productos de bambú han adquirido mayor durabilidad y resistencia a estas limitaciones, señaló.
Por ejemplo, mediante la carbonización a alta temperatura, el bambú se transforma en carbón, que luego se utiliza para fabricar sillas y palillos de carbón de bambú resistentes al moho. Además, las cáscaras de brotes de bambú caídas, que antes se desechaban en el bosque, ahora se prensan para crear bandejas o platos utilizados en la entrega de alimentos y en actividades al aire libre.
Las ventajas del bambú no solo radican en su resistencia y fortaleza, sino también en su rápido crecimiento y capacidad de renovación. Mientras que la madera puede tardar más de 10 años en crecer, el bambú madura en solo cuatro a seis años, lo que permite múltiples cosechas sin necesidad de replantar.
Li Shangyi colaboró con esta nota.

