Medio ambiente

El cielo de Beijing, cada vez más azul

Un esfuerzo concertado trae mejoras ambientales en la capital china

Zhang Fan, de 36 años, diseñador de efectos visuales de películas que regresó a Beijing desde Nueva Zelanda para trabajar el año pasado, se sorprendió por la mejora en la calidad del aire de la ciudad.

“Recuerdo el olor en el aire y los continuos días de smog antes de irme en 2013”, comentó. “La gente hablaba mucho sobre la contaminación del aire cuando estuve en Beijing anteriormente. Ahora parece que el tema ha desaparecido por completo, ya que todos los días son buenos en términos de calidad del aire”.

El 4 de enero, las autoridades municipales de Beijing anunciaron un éxito rotundo en la mejora de la calidad del aire, con la caída de la concentración promedio de partículas finas (PM2,5, por sus siglas en inglés) de la ciudad a 33 microgramos por metro cúbico y un descenso de la concentración de ozono a 149 microgramos por metro cúbico el año pasado.

Yu Jianhua, portavoz del Buró Municipal de Ecología y Medio Ambiente de Beijing, señaló: “Este es un hito en el arduo trabajo de Beijing para combatir la contaminación del aire y también significa que la ciudad ha alcanzado su objetivo de calidad del aire descrito en el XIV Plan Quinquenal (2021-2025) antes de lo previsto.

“Beijing ha demostrado al mundo durante los últimos 20 años que una mega ciudad con un PBI, número de vehículos, población y consumo de energía en rápido aumento puede avanzar para reducir la contaminación del aire de manera efectiva. La reducción de PM2,5 en los últimos años ha superado la de los países desarrollados durante el mismo período”.

Según el buró, la concentración promedio de PM2,5 en la ciudad cayó un 63 % el año pasado desde 2013, una reducción anual promedio de aproximadamente el 8 %.

Las concentraciones de partículas inhalables con diámetros de 10 micrómetros o menos (PM10), dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre cayeron en comparación con los niveles de 2013. Los niveles de PM10 se redujeron un 49 %, y el de los dos gases bajó un 54 % y un 89 %, respectivamente, sostuvo Yu.

La ciudad experimentó 288 días de buena calidad del aire el año pasado, en comparación con 176 días en 2013, y solo ocho días de fuerte contaminación del aire.

Este logro es evidente y emocionante, pero no ha sido un trabajo fácil.

Beijing introdujo esfuerzos de control de la contaminación del aire a gran escala en 1998, y desde entonces se ha tomado una serie de medidas de apoyo, señaló Yu. “Fue un proceso a largo plazo, que involucró tres etapas y muchos desafíos”.

De 1998 a 2012, las autoridades de la ciudad se enfocaron en resolver la contaminación causada por la quema de carbón y las emisiones de carbono de los vehículos. También mejoraron la calidad del petróleo.

Entre 2013 y 2017, el enfoque se centró en tratar el PM2,5 mediante la adopción de un estricto plan de acción con 84 medidas clave. Se les indicó a empresas e instituciones específicas que completaran la tarea dentro de este período.

Estos cinco años fueron los más difíciles de todo el proceso, que implicó esfuerzos de vecinos, empresas e instituciones en la reducción de emisiones. En 2017, la concentración promedio de PM2,5 en Beijing cayó a 58 microgramos por metro cúbico desde 89,5 microgramos por metro cúbico en 2013.

Desde 2018, la ciudad ha trabajado para mantener los días de cielo azul y las medidas relacionadas cambiaron de una escala industrial a un trabajo de gestión detallado.

El sector del transporte ha realizado un aporte significativo para ayudar a la capital a alcanzar los estándares nacionales de calidad del aire. Para satisfacer la demanda y brindar un mejor servicio al público, la autoridad de transporte de Beijing viene mejorando la red de metro desde hace años. A fines del año pasado habían comenzado a funcionar otras nueve líneas de metro o ampliaciones, brindando más opciones de transporte al público. La longitud total de las líneas de metro de la ciudad alcanza los 783 kilómetros.

Para reducir las emisiones de carbono, en los últimos años se ha alentado a los residentes de la ciudad a utilizar vehículos de nueva energía y se han ofrecido numerosos incentivos a los conductores de dichos vehículos.

Las regiones vecinas también han hecho una contribución significativa a la mejora de la calidad del aire en Beijing.

He Kebin, profesor de la Facultad de Medio Ambiente de la Universidad de Tsinghua y miembro de la Academia de Ingeniería de China, sostuvo que los esfuerzos para la reducción de emisiones en áreas cercanas, especialmente en la provincia de Hebei y Tianjin, contribuyen entre un 25 % y un 30 % a la mejora de la calidad del aire en la capital.

La ciencia y la tecnología también han tenido un rol fundamental. Beijing fue la primera ciudad de China en crear un sistema de predicción de la calidad del aire urbano, que puede analizar con precisión las fuentes de PM2,5 y sus transmisiones. El sistema ha proporcionado una base científica para el trabajo de control y prevención.

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