El modelo de desarrollo de China ofrece una vía alternativa para las economías emergentes y contribuye a la cooperación global, afirmó Jeremy Jurgens, director gerente del Foro Económico Mundial (FEM), durante su reunión anual el 20 de enero en Davos, Suiza.
Director gerente del FEM elogia el modelo de desarrollo chino
Dice que el país ofrece un camino único que otros mercados emergentes pueden seguir
En la última década, China ha logrado avances impresionantes en tecnologías de vanguardia, como la inteligencia artificial (IA), la computación cuántica y la biología sintética, así como en tecnologías ecológicas, incluyendo las energías renovables, el almacenamiento de baterías y los vehículos eléctricos, señaló Jurgens.
“En casi todas estas áreas, China y Estados Unidos ocupan el primer o segundo lugar”, afirmó, atribuyendo los logros de China a su sólida base de talento y a sus políticas visionarias, como el enfoque en el desarrollo de fuerzas productivas de nueva calidad y la iniciativa IA Plus.
Muchos de estos avances no solo benefician a China, sino también al mundo, al ayudar a abordar el desafío de la descarbonización, añadió.
“China ha desempeñado un papel muy constructivo y productivo en el sistema global, y muchos países esperan que asuma un rol activo en este ámbito”, dijo, agregando que destacadas empresas chinas y delegaciones gubernamentales participan en el foro para compartir sus visiones.
Este tipo de diálogo contribuye a las discusiones del foro sobre la cooperación en la era de la inteligencia, afirmó.
Respecto a las tensiones geopolíticas que obstaculizan la colaboración global, Jurgens expresó su esperanza de un “ecosistema global saludable” que permita la cooperación en materia de cambio climático, la alineación de políticas comerciales y la gobernanza de tecnologías emergentes.
Tras haber trabajado en China durante tres años y asistido a las ediciones del “Davos de Verano” en Tianjin y Dalian, Jurgens recorrió más de 50 ciudades y cientos de empresas líderes en el país. Según dijo, ha observado avances significativos en la infraestructura de China y mejoras en la calidad y capacidades de su sector manufacturero.
Como la segunda economía más importante del mundo, China es un actor clave y líder en la economía global, indicó Jurgens. Su modelo de desarrollo ofrece una alternativa viable para los países de mercados emergentes que se encuentran en una situación similar a la de China hace 15, 20 o 30 años.
“Esto significa que no tienen que seguir el modelo que funcionó quizás en los siglos XIX o XX, sino que pueden adoptar enfoques más modernos, aprovechando los beneficios de las nuevas tecnologías, instrumentos avanzados de política y estrategias empresariales”, explicó. “Por ello, creo que estos son aportes realmente positivos que China puede hacer para mejorar el desarrollo y la prosperidad globales”.




