Cuando Lucho Roa, un diplomático colombiano, visitó recientemente la prefectura de Kashgar en la Región Autónoma Uygur de Xinjiang, se sorprendió de cuánto había cambiado desde que visitó la zona por primera vez en 1999.
Diplomáticos descubren en persona lo que sucede en Xinjiang
“Xinjiang es un lugar maravilloso”, expresó. “Estoy encantado de estar de vuelta después de 24 años. Esta vez vi muchos edificios modernos y residentes locales llevando una vida mucho mejor. La gente sigue siendo tan alegre y amistosa como lo era en ese entonces”.
En la ciudad antigua de Kashgar, un complejo de edificios de tierra de 2.000 años de antigüedad, Roa exploró un bazar, donde recordó que solía haber un mercado de agricultores cerca, que emitía un fuerte olor.
En 2010, el gobierno local inició un proyecto para renovar los edificios en ruinas de la antigua ciudad, preservando al mismo tiempo los estilos de vida tradicionales. Hoy en día, la antigua ciudad abarca 3,6 kilómetros cuadrados y alberga a más de 20.000 hogares.
Mientras Roa paseaba por las ruidosas calles colmadas de negocios que vendían una amplia variedad de productos, desde artesanías uygures hasta delicias locales, se topó con turistas que visitaban Kashgar desde diferentes partes del país durante la temporada alta de turismo en China.
Roa y otros 39 diplomáticos de alto nivel, que representan a 25 países, emprendieron una visita a las prefecturas de Kashgar y Aksu, así como a la capital regional, Urumqi, del 31 de julio al 4 de agosto.
Muchos de los diplomáticos, especialmente aquellos que recientemente habían asumido cargos de embajadores en China, estaban haciendo sus primeras visitas a la región y hablaron con los lugareños para conocer el desarrollo de Xinjiang.
“Durante esta visita, todos aprendimos más sobre la hermosa Xinjiang y los logros alcanzados en esta región”, señaló Mohsen Bakhtiar, embajador de Irán en China, que llegó al país en junio. “En retrospectiva, los cambios en Xinjiang, especialmente en los últimos 10 años, son fundamentales y asombrosos”.
Le impresionaron sobre todo los avances en áreas como la economía, el transporte, la agricultura y la cultura. El PBI de Xinjiang fue de casi 1,6 billones de yuanes (u$s 219.800 millones) en 2021, el doble que en 2012, según cifras oficiales. Durante esos años, más del 70 % del gasto público en la región se destinó a mejorar la vida de los residentes.
Michael Campbell, embajador de Nicaragua en China, se inspiró en los esfuerzos para mejorar las condiciones de vida a través de la modernización. Le impresionó especialmente un proyecto de seguridad del agua potable en el condado de Jiashi, cerca del desierto de Taklimakan, el segundo desierto de arenas movedizas más grande del mundo.
Durante años, la escasez de agua y las preocupaciones por la seguridad han afectado a los residentes de Jiashi debido a las severas condiciones naturales. Sin embargo, gracias a la finalización del proyecto en 2020, unas 460.000 personas ahora tienen acceso a agua potable segura a través de tuberías recién construidas o renovadas que recorren 1.827 kilómetros.
Campbell dijo que también fue testigo del apoyo brindado a los sitios religiosos en Xinjiang, que es el hogar de muchos grupos étnicos.
Durante una visita al Instituto Islámico de Xinjiang en Urumqi, los enviados se reunieron con Abdureqip Tomurniyaz, presidente del instituto, y conocieron el plan de estudios y las rutinas diarias de los estudiantes.
Erika Lizardo, ministra consejera de la embajada de Perú en Beijing, señaló que estaba muy impresionada por los esfuerzos para preservar las Grutas de Kizil, uno de los primeros sitios de grutas budistas a gran escala en el país, y un sitio del Patrimonio Mundial de la Unesco. Elogió a China por cómo interactúa con sus diversas regiones y la importancia que le da a la preservación del patrimonio cultural.
Arlindo Do Rosario, embajador de Cabo Verde en China, indicó que el viaje a Xinjiang le permitió ser testigo del notable progreso de la región en varios ámbitos. “Las interacciones que tuve con los representantes locales y las comunidades me dieron una mejor comprensión de las políticas de desarrollo implementadas en la región, especialmente aquellas dirigidas a respetar la diversidad étnica y cultural”.
Los diplomáticos sostuvieron que durante el viaje se dieron cuenta de que las narrativas occidentales sobre Xinjiang no eran ciertas.
Martin Charles, embajador de Dominica en China, indicó que no había visto pruebas que respaldaran las afirmaciones de los medios occidentales sobre violaciones de derechos humanos. “Dicen que cuando ves, crees, y los que hemos venido aquí tenemos la oportunidad de decirles a los medios occidentales que lo que han estado informando no es cierto”, continuó.
Luamanuvae A. Mariner, embajador de Samoa en China, expresó que los diplomáticos se sintieron alentados por los esfuerzos realizados por las autoridades de Xinjiang, especialmente para la población uygur. Los críticos de China deberían visitar Xinjiang, afirmó. “Lo importante es que vengan, vean y experimenten, conozcan a la gente, hablen con ellos, vivan la cultura, sientan el ambiente. Eso es algo completamente diferente de lo que se lee en los medios occidentales”, concluyó.


