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Cuando éramos jóvenes

Las figuras de la institución de educación superior más singular y prolífera de China recuerdan sus días académicos

Cuando la directora de documentales Xu Bei terminó en 2017 de entrevistar a Yang Yi, la reconocida traductora sacó un walkman y se puso a escuchar algo de música para relajarse. “Es mi pequeño placer”, señaló Yang, entonces de 98 años, conocida por haber traducido al chino Cumbres borrascosas. En ese momento sonaba One Day When We Were Young, una canción inglesa clásica de la película de Hollywood El gran vals (1938). Al instante, Xu decidió tomarlo prestado para bautizar así su nuevo documental: Cuando éramos jóvenes.

De hecho, puede tomar un poco de trabajo imaginar la vida de una mujer de unos 90 años cuando era joven. Sin embargo, ese dramático contraste creado por el paso del tiempo es lo que Xu quería para el documental, que se proyectó en China el 29 de mayo. Su título chino, Jiulinghou (la generación posterior a los 90), es también un juego de palabras que lleva a la audiencia a pensar que se trata de los nacidos después de 1990.

Sin embargo, a través del lente de Xu, 16 entrevistados del grupo etario de Yang recuerdan colectivamente un milagro en los tiempos de guerra y quizás una de las mejores sagas de la historia reciente de China. Todos son alumnos de la Universidad Nacional Asociada del Suroeste, o simplemente conocida como Lianda (la universidad asociada), en Kunming, provincia de Yunnan. En funcionamiento desde 1938 hasta 1946, se convirtió en un nombre efímero pero eterno en la educación china.

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Después de que Beijing y Tianjin cayeran ante los soldados japoneses invasores en 1937 durante la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa (1931-45), profesores y estudiantes patriotas de la Universidad de Pekín y la de Tsinghua, en la capital china, y de la de Nankai, en la segunda urbe, decidieron reubicar sus campus en una muestra de determinación y desobediencia. Primero se mudaron a Changsha, provincia de Hunan, en noviembre de ese año. Pero a medida que se acercaba la guerra una vez más, continuaron su viaje y finalmente llegaron a Kunming en abril de 1938.

Los nombres de las estrellas brillan entre los entrevistados en el documental, incluidos el físico teórico de renombre mundial C.N. Yang; el recién fallecido traductor Xu Yuanchong, conocido por su promoción de los poemas chinos en el mundo de habla inglesa y francesa; y Wang Xiji, diseñador del primer cohete y vehículo de lanzamiento espacial con sonda de China. Al ser entrevistados, su edad promedio era de 96 años. “En esta película, podemos sentir su gran expectativa y su corazón libre”, expresó Xu Bei. “Su afecto y sus trayectorias profesionales pueden resonar de manera conmovedora en los jóvenes de hoy. Son como nuestros espejos”.

Perseguir sus sueños en su juventud fue difícil. Como recuerdan los entrevistados en el documental, las condiciones de vida en las cabañas con techo de paja eran malas y el peligro podía llegar en cualquier momento. Tenían que estar atentos no solo a las chinches, sino también a las bombas japonesas que caían del cielo.

Sin embargo, las dificultades no fueron obstáculos para que Lianda fuera el centro de las mentes más brillantes de China en ese momento. “Los jóvenes todavía necesitan respeto por la historia y cuidado por el futuro de nuestro país”, sostuvo Xu Bei. “Y las historias de Lianda también instan a las personas de hoy a buscar la excelencia”.

Por algunos momentos, los entrevistados de edad avanzada, sin importar su renombre, parecen recordar repentinamente sus años como jóvenes en la universidad. Hablan de sus resultados académicos y recuerdan los días de estar con sus amigos. “Además de su patriotismo, vemos que son personas interesantes y resilientes”, afirmó la directora. “También dicen a los jóvenes de hoy: No sean aburridos”.

Durante la guerra, el optimismo puede haber jugado un papel importante para ayudar a los estudiantes a sobrellevar los tiempos difíciles, pero, como muestra el documental, el patriotismo probablemente sigue siendo el motivo fundamental para que los estudiantes trabajen duro para intentar crear un futuro mejor para el país. Incluso, más de 800 estudiantes de Lianda se unieron al ejército para defender su patria.

Cuando Xu Bei y su equipo intentaron volver a estas páginas amarillentas de la historia, también sintieron la solemnidad de la vida y la muerte. En 2018, basándose en algunas entrevistas de los ex alumnos de Lianda, su equipo publicó una serie documental de cinco episodios titulada Lianda: Una universidad china en guerra y revolución. Sin embargo, cuando planeó hacer entrevistas de seguimiento, tres de los entrevistados habían muerto y varios más estaban demasiado enfermos para hablar. “Entonces me di cuenta de que algunos de ellos habían contado sus historias frente a la cámara por última vez en su vida”, recordó la directora. “Sus historias merecen nuestra paciencia. Ver el documental puede ser como una ceremonia”.

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