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Progreso

Crónica del avance del país

Un veterano corresponsal rinde homenaje al liderazgo y la resiliencia del PCCh

Jaime FlorCruz, que trabajó como corresponsal extranjero en China durante unos 40 años, tuvo una vista privilegiada de los principales eventos y desarrollos en el país, que le dio una perspectiva especial de su progreso social y económico guiado por el Partido Comunista de China (PCCh).

Comenzó su carrera como periodista a principios de la década de 1980, poco después de que China se embarcara en el camino de las reformas económicas y la apertura al mundo exterior. Le sorprende lo lejos que ha avanzado el país en solo unas pocas décadas en términos de prosperidad económica y mejorar la vida de la gente. Gran parte de ese éxito se debe al liderazgo del PCCh y su inquebrantable búsqueda de objetivos, señaló. “Lo que es increíble es cómo ha cambiado China en tan relativamente poco tiempo. Esto fue posible gracias al fuerte y firme liderazgo del PCCh y, lo que es igualmente importante, su resiliencia y su capacidad para adaptarse a situaciones cambiantes”.

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El PCCh permitió que FlorCruz viajara a China en 1971, cuando el primer ministro Zhou Enlai organizó una reunión secreta con el secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger; era la primera vez en más de 20 años que un funcionario estadounidense de alto nivel visitaba China. “China había cambiado sus objetivos estratégicos al normalizar los lazos con Estados Unidos”, sostuvo FlorCruz. Esto también indicaba que China “estaba lista para reanudar las relaciones normales con el resto del mundo... invitando a grupos como el nuestro (a visitar y a saber más sobre China)”. Se refería a un grupo de líderes estudiantiles, jóvenes académicos y profesionales invitados filipinos a ser parte de una gira de estudios organizada por la Asociación de Amistad del Pueblo Chino con el Extranjero. FlorCruz debía permanecer en China solo tres semanas, pero la turbulencia política en Filipinas lo obligó a optar por un “exilio político indefinido”.

Mirando hacia atrás, señaló, esta estadía fue una bendición disfrazada porque le dio un asiento en primera fila para ver cómo se desarrollaba la historia contemporánea de China. También le ofreció muchas oportunidades de conocer a los camaradas del PCCh, incluidos líderes de base, estudiantes universitarios y funcionarios a nivel del condado y de la ciudad, y quedó impresionado por la seriedad con la que se tomaban sus responsabilidades. “Los había escuchado comúnmente decir el lema “Servir al pueblo”. Los camaradas que conocía parecían seguir eso como una creencia”, comentó FlorCruz, y agregó que ellos aspiraban a ser comunistas dedicados y expertos en sus trabajos.

FlorCruz tenía 20 años cuando llegó por primera vez a China. “Llegamos a Beijing por la noche. Mi impresión inicial mientras era conducido desde el aeropuerto hasta nuestro hotel fue la de una carretera de dos carriles rodeada de sauces, recorrida por pocos automóviles y autobuses. A lo largo de la carretera del aeropuerto, mal iluminada, había casas con patio y edificios de dormitorios, también con muy poca luz”.

Poco después de que China introdujera la reforma y la apertura en 1978, FlorCruz fue testigo del “emocionante período de transformación” del país. En los años que trabajó como reportero y jefe de departamento para la revista Time y luego como corresponsal y jefe de departamento de CNN en Beijing, informó y quedó impresionado por cómo el país logró sacar a millones de personas de la pobreza.

En los primeros años de la reforma y la apertura, hubo una afluencia de bienes y servicios importados. FlorCruz recuerda que cuando las botellas de Coca-Cola se vendieron por primera vez en China los consumidores inicialmente rechazaron la bebida, diciendo que sabía a hierbas medicinales. En Beijing, vio actuar al dúo británico Wham!, el primer grupo de pop occidental que apareció en China. Además, en 1992, McDonald’s abrió su primer local en Beijing, y regalaba comida en su primer día. A FlorCruz, como a los demás periodistas que cubrían el evento, se le entregó un reloj, que aún conserva.

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Visitó pueblos en el norte y sur de China para informar sobre las elecciones de base del país y cubrió varias reuniones del PCCh en Beijing, incluidos los XIII al XVIII congresos nacionales del PCCh. El XIII Congreso Nacional de 1987 fue memorable para FlorCruz porque fue la primera vez que se permitió a periodistas extranjeros cubrir el evento. “Durante años, los congresos nacionales del Partido siempre fueron asuntos de gran secretismo”, sostuvo. “Desde el XIII Congreso Nacional, las reuniones gradualmente se han vuelto relativamente abiertas a los medios de comunicación, al menos en términos de conferencias de prensa con ministros y funcionarios locales”.

Sin embargo, el camino hacia la reforma no siempre fue fácil, señaló. Recordó que a principios de la década de 1980, Deng Xiaoping argumentó que cuando se abría la ventana, era probable que entraran moscas y mosquitos, junto con aire fresco, pero no había nada de qué preocuparse. Siguen existiendo desafíos para el Partido, como hacer frente a la corrupción, la contaminación ambiental y la brecha de riqueza. FlorCruz señaló que estas son las “consecuencias no deseadas” de la reforma y la apertura.

A pesar de esto, es optimista sobre el futuro de China, pero afirmó que necesita “permanecer resiliente y pragmática para hacer frente a los nuevos desafíos y lograr la armonía dentro del país y con el resto del mundo”.

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