Relojes antiguos

Con el tiempo en sus manos

El restaurador de relojes valora cada segundo que dedica a devolver las obras maestras mecánicas a su estado original

En el Museo del Palacio de Beijing, a veces parece que el tiempo se detuviera, pero los relojes siguen haciendo tictac en un pequeño taller. Aquí es donde trabaja el restaurador de relojes Qi Haonan. Siendo la cuarta generación en reparar y restaurar relojes antiguos en el museo desde la fundación de la República Popular China en 1949, Qi ha devuelto más de 100 relojes a su antigua gloria. El museo ahora cuenta con más de 1.500 cronometradores antiguos.

“Restaurar esos relojes no significa que se vean como nuevos. Con la limpieza y la restauración, trato de mantener los relojes antiguos en su forma original, recuperando sus funciones mecánicas y de rendimiento”, comentó el relojero de 41 años. Por lo general, le toma meses, a veces hasta un año, restaurar completamente un reloj.

“Lo que más me asombra de estos relojes es que combinan los avances científicos, la precisión tecnológica y la tendencia en el arte decorativo de su época particular. Mi intención es que más personas tengan la posibilidad de maravillarse con esta mecánica”, expresó Qi.

A través de plataformas de videos cortos, comparte con una audiencia más amplia lo magníficos que son los relojes cuando están completamente operativos.

Uno de los videos más visitados muestra el reloj más complicado que Qi y su mentor Wang Jin han reparado. Fabricado por un relojero suizo en 1829, es un reloj de cobre dorado equipado con un autómata. El video muestra cómo los personajes mecánicos realizan movimientos al son de las campanadas.

El reloj consta de más de 1.000 componentes con siete conjuntos de transmisiones de engranajes. Presenta el escenario de un mago con un autómata que realiza un truco de prestidigitación con tazas y bolas dentro de un templo y un pájaro cantor de pie en la parte superior.

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Dos relojes de cobre dorado fabricados en Guangzhou, un importante centro de producción de relojes para la corte imperial, combinan técnicas de relojería occidentales con elementos chinos. PARA USO DE CHINA DAILY  

Dos relojes de cobre dorado fabricados en Guangzhou, un importante centro de producción de relojes para la corte imperial, combinan técnicas de relojería occidentales con elementos chinos. PARA USO DE CHINA DAILY

Según la experiencia de Qi, es uno de los dos relojes más sofisticados que ha visto en el Museo del Palacio. El otro es un reloj autómata que tiene un robot que escribe caracteres chinos con un pincel. “Estos relojes son tesoros excepcionales, que no solo servían como juguetes para los emperadores, sino que también fueron testigos del desarrollo de la primera revolución industrial”, señaló Qi.

Desde el reinado del emperador Qianlong (1711-1799), muchos relojes fabricados en Europa (la mayoría de los cuales procedían del Reino Unido, Suiza y Francia) fueron donados o encargados por las familias reales de China, cuyo interés en estas máquinas exóticas perduró hasta los últimos días de la dinastía Qing (1644-1911).

Nacido en Beijing en 1981, Qi se especializó en automatización mecánica en la universidad. En 2005, se unió al departamento de restauración de reliquias culturales del Museo del Palacio, convirtiéndose en aprendiz de Wang, el relojero de tercera generación del museo.

“Es un trabajo que requiere mucha paciencia, ya que la restauración de relojes es un proceso tedioso y minucioso”, indicó, y agregó que es una prueba positiva del proverbio “vísteme despacio, que tengo prisa” y, en este caso, la prisa puede hacer mucho daño.

Según Qi, además del Museo del Palacio, la Residencia de Montaña de Chengde, el Museo del Palacio de Shenyang, el Palacio de Verano (todas propiedades anteriores de la familia real de la dinastía Qing) y el Museo de Guangdong, entre otros, cuentan con colecciones de relojes, pero no tenían relojeros internos.

En 2017, con el auspicio del Ministerio de Cultura y Turismo, el Museo del Palacio lanzó un programa de restauración de relojes antiguos de dos meses de duración para los trabajadores de estas instituciones. Luego, desde 2018, el Museo del Palacio viene organizando talleres conjuntos con varios museos, durante los cuales Qi y sus colegas visitan dichos museos y ayudan a reparar los relojes mientras capacitan al equipo interno.

“Por ejemplo, en la Residencia de Montaña de Chengde, hemos ayudado a restaurar 28 de los más de 50 relojes de su colección”, señaló Qi.

El esfuerzo de Qi y sus colegas condujo a una exposición, “Sonidos de una época próspera: relojes en las colecciones de la Ciudad Prohibida y la Residencia de Montaña de Chengde”, que se inauguró en enero en el Museo del Palacio. A fines de este año, se trasladará a Chengde, provincia de Hebei.

“La colaboración ayuda a los museos a tener una plataforma de comunicación e intercambio de recursos para relojes antiguos”, sostuvo Qi, y agregó que se ha creado un archivo sobre la restauración de relojes, que incluye fotografías y textos sobre el proceso de restauración.

En base al archivo, se publicaron tres libros que presentan la historia, la mecánica, el diseño y las características de los relojes antiguos fabricados en Reino Unido, Suiza y Guangzhou, provincia de Guangdong en el sur de China.

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