Cooperación internacional

China cada vez más conectada con América Latina y el Caribe en la vida cotidiana

La creciente presencia del país asiático en la región, con proyectos comerciales, financieros, de inversión y de infraestructura, está generando aportes positivos a las comunidades locales

Hace poco, la editorial académica Prensa de la Universidad de Pittsburgh publicó un libro, Conectando China, América Latina y el Caribe: infraestructura y vida cotidiana. En 13 capítulos y casi 400 páginas, el libro abre un abanico a un nuevo aspecto de la presencia global y la cooperación internacional de China (en este caso específicamente con América Latina y el Caribe): el impacto de China en la vida cotidiana.

El asunto comenzó con un grupo de investigación de China y América Latina y el Caribe (ALC) que realizó seminarios y reuniones en la Universidad Renmin de China en 2016, luego en la Universidad de Pittsburgh y en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Los resultados son relevantes ya que resaltan explícitamente los efectos concretos de la presencia de China en los países de ALC: cientos de millones de usuarios y consumidores en ALC están utilizando y comprando productos y servicios “hechos en China” y, como resultado, disfrutando de una mejora en su calidad de vida.

Durante casi una década, China ha estado destacando la importancia de la cooperación internacional y los intercambios entre pueblos, también en el contexto reciente de la modernización de la cooperación de China y su insistencia en una colaboración de alta calidad en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

La creciente presencia de China en los países de América Latina y el Caribe a través de proyectos comerciales, financieros, de inversión y de infraestructura está haciendo aportes positivos a la vida cotidiana de las personas en los países de la región.

Dos factores que impactan de manera destacada son una nueva ola de inmigración china y nuevos proyectos de infraestructura.

En el siglo XXI, la inmigración china a ALC está teniendo impactos masivos en países como Chile, México y Perú. No solo está creando compromisos cotidianos con China, sino también generando nuevas percepciones, empleos y enriqueciendo la relación entre los pueblos de ALC y China.

Además, los proyectos de infraestructura chinos en Argentina, Brasil, Ecuador, Jamaica y Perú también afectan la vida cotidiana de las personas en estos países. La dimensión cuantitativa es importante: hasta 2023, más de 250 proyectos de infraestructura chinos han generado casi 800.000 empleos en América Latina y el Caribe. Cientos de millones de habitantes de ALC utilizan puertos, aeropuertos, rutas, subtes y redes Wi-Fi construidas en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

Las empresas chinas han estado realizando proyectos de infraestructura en países de América Latina y el Caribe, mientras que las instituciones públicas y privadas de ALC también han “normalizado” su trato con las empresas chinas a través de estos proyectos de infraestructura y otras transacciones. Más allá de este proceso de aprendizaje directo, al menos dos aspectos de los proyectos de infraestructura chinos en ALC son importantes.

En primer lugar, los proyectos de infraestructura chinos en América Latina y el Caribe se han diversificado significativamente a lo largo del siglo XXI, particularmente por país y sector. Como resultado, los proyectos de infraestructura chinos han aumentado su presencia en países como Argentina, Chile, México y Perú, además de Brasil, que sigue siendo el receptor más importante de proyectos de infraestructura chinos.

La diversificación sectorial también es significativa: desde principios del siglo XXI las inversiones chinas se concentraron en la energía fósil; últimamente, han adquirido importancia en el transporte (incluidos puertos, aeropuertos y rutas). Incluso dentro del sector energético, los proyectos de infraestructura chinos han ido más allá de la infraestructura de energía fósil.

En segundo lugar, los proyectos de infraestructura chinos están transformando significativamente el panorama en América Latina y el Caribe: como se analiza en el libro antes mencionado, la inversión de Cosco en el puerto de Chancay en Perú y el aporte de alta tecnología de State Grid Corporation en la distribución de energía en Brasil no solo están impactando en la vida cotidiana en la región, sino también generando efectos positivos en términos de empleo y medio ambiente.

La creciente presencia de China en América Latina y el Caribe está influyendo en la calidad de la vida cotidiana de cientos de millones de personas. Eso significa que las empresas chinas deben ser conscientes de la importancia de sus productos y servicios. La mayoría de las instituciones regionales y bilaterales ALC-China, hasta el momento, no son conscientes de esta nueva etapa y nivel de esa relación. Pero esta cuestión debe ocupar un lugar destacado en la agenda para apuntalar las relaciones a largo plazo entre China y América Latina y el Caribe.

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