A diferencia de sus nietos, que usan sus celulares para todo, desde pedir comida hasta reservar productos de viaje o leer, Shao Qinglan, de 76 años, utiliza el teléfono que tiene hace 7 años solo para una cosa: hacer llamadas.

De hecho, cada vez que las dos generaciones se juntan, Shao siente que están viviendo en tiempos y espacios completamente diferentes. “Ellos (sus nietos) dependen mucho de los smartphones y el Internet, que son parte de una nueva era que yo no entiendo”, expresó.

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Mucha gente mayor está acostumbrada a hacer las compras en los almacenes tradicionales y a pagar en efectivo. Han hecho esto toda su vida y por eso les parece difícil cambiar este hábito, señaló la maestra jubilada de Shanghai. “Siento que definitivamente hay una brecha entre la era digital y yo, pero por suerte mi hija la reduce ayudándome a sacar los turnos con el médico por teléfono y a comprar online. A veces cuando ella está demasiado ocupada y no tiene tiempo para ayudarme se me dificulta coordinar un turno o pedir un taxi”.

Ahora que muchos servicios son solo accesibles mediante aplicaciones de
smartphones, muchas personas mayores se sienten excluidas en la era del Internet.

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“Mucha gente mayor no usa Internet y algunos ni siquiera tienen un smartphone”, señaló Zhang Guoxin, diputado de la Asamblea Popular Nacional (APN), el órgano legislativo supremo de China, de la provincia de Jiangxi. “Las tecnologías que tienen por objeto hacer la vida más fácil están, de hecho, marginando a este grupo”.

Estos servicios también pueden dejar afuera a los que viven en el campo, que en general no son expertos en tecnología, y la situación puede ampliar la brecha de riqueza entre ricos y pobres, sostuvo Zhang, que también es director del colegio secundario anexo a la Universidad Normal de Jiangxi en Nanchang, capital de la provincia.

Algunos legisladores nacionales han sugerido que el gobierno debería exigir a los proveedores de servicios que aseguren a los mayores un acceso igualitario a los servicios sociales esenciales mediante el mantenimiento de los canales de pago y reserva tradicionales en instituciones públicas, como hospitales y bancos. Asimismo, han pedido que se implementen versiones simplificadas de las aplicaciones que permitan que los mayores participen de la era del Internet móvil y disfruten de los beneficios de la tecnología moderna.

La hija de Shao se ha ofrecido a comprarle un smartphone varias veces pero ella siempre se niega. “Mi memoria, mi vista y mi capacidad de aprendizaje se han reducido con la edad”, señaló Shao. “De verdad me dan miedo las aplicaciones de los smartphones”.

Zhang afirmó que conoce a muchos maestros jubilados con buenos antecedentes educativos que no son capaces de adaptarse a los servicios basados en Internet, donde los usuarios tienen que descargar aplicaciones para el uso de casi todo recurso o función. “Con frecuencia se confunden al momento de manejar las aplicaciones así que eventualmente se dan por vencidos”.

A fines del año pasado, aproximadamente 250 millones de personas en China tenían 60 años o más, según informó el Buró Nacional de Estadísticas, y el Centro de Información de Redes de Internet de China señaló que el mismo grupo etario representó solo 40 millones de los 770 usuarios de Internet en el país a fines de 2017.

Algunos empleados bancarios afirman que las máquinas y los servicios de banca online, a donde los clientes pueden acceder fácilmente, reemplazarán en algún momento las ventanillas de atención manuales. “Ahora tenemos estas máquinas en los bancos que pueden satisfacer las necesidades de los clientes, como la apertura de una nueva cuenta, la solicitud de un estado de cuenta, el informe de la pérdida de una tarjeta o el olvido de una contraseña”, señaló la gerente de un banco.

Por supuesto, el mundo moderno no es un problema para todos los mayores.

Algunos son aprendices activos que disfrutan de la búsqueda en Internet y creen que la gente debería estar más abierta a las nuevas tecnologías. Por ejemplo, Chen Huilan, una ingeniera jubilada, es muy habilidosa en el uso de smartphones, a pesar de que obtuvo su primer teléfono como regalo de su familia en su 60º cumpleaños.

“La gente mayor suele subestimar sus habilidades, como lo hace la sociedad en general”, señaló Chen, de 69 años. “Sin embargo, mientras puedan leer letras chinas y tener una capacidad de entendimiento normal, la tecnología inteligente no debería convertirse para la ‘generación plateada’ en una especie de monstruo”, señaló.

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