Cada vez que sufrimos alguna quemadura, una torcedura o nos duele alguna parte del cuerpo, es normal que se nos aconseje aplicar un poco de frío sobre la zona.
Sin embargo, existe una técnica que es empleada por muchas personas cuando quieren reducir dolores o molestias en diversas zonas del cuerpo: aplicar hielo en la nuca. A continuación te explicamos qué beneficios brinda esta técnica y cómo realizarla correctamente.
¿Qué le ocurre a tu cuerpo si colocas hielo en la nuca?
Al aplicar frío en la parte posterior del cuello, se estimula el nervio vago, lo que activa el sistema nervioso parasimpático (relax & calma).
Además, esta estimulación ayuda a reducir la frecuencia cardíaca y promueve una sensación de calma, siendo un recurso rápido y efectivo para los ataques de pánico o crisis de estrés.
El frío también adormece las terminaciones nerviosas, proporcionando un alivio temporal para migrañas y espasmos musculares.
En la medicina tradicional, el punto donde se une el cráneo con el cuello (se conoce como punto Feng Fu) se asocia con la mejora de la vitalidad y el equilibrio del "espíritu".
¿Cómo aplicar correctamente el hielo en la nuca?
No debes aplicar el hielo en la nuca (o en cualquier parte del cuerpo) por más de 15 o 20 minutos. Coloca el hielo envuelto en algún pañuelo o tela (nunca directamente sobre la piel), espera los 20 minutos y luego retira. Puedes repetir este proceso varias veces al día, pero con intervalos de descanso para que la piel se recupere.
Es importante destacar que si sufres de hipertensión, el frío extremo puede causar una subida momentánea de la presión arterial debido a la contracción de los vasos sanguíneos.





