Dos jóvenes mendocinos, Tomislav Lolich (26) y Mariana Narváez (24), ya recorrieron 17 países del continente. Su anhelo es seguir dos años más y cruzar hasta Madrid

Desde hace 18 meses viajan por América y quieren llegar a Europa

Por UNO

"El 1 de noviembre de 2015 cargamos la camioneta y arrancamos el viaje y ya hemos recorrido 17 países", expresó desde Honduras el mendocino Tomislav Lolich (26), quien junto a su novia, Mariana Narváez (24), están recorriendo América desde hace un año y seis meses. La idea es pasar como mínimo un año y medio más explorando el continente para después viajar a Europa y seguir su travesía.Los jóvenes, en pareja desde hace cuatro años, decidieron partir juntos hacia Buzios, Brasil, a fines de 2015. La meta era trabajar allá, recaudar fondos y emprender el viaje continental que todavía los tiene cruzando de un país a otro en Centroamérica. Él como cocinero y ella como recepcionista de un hotel (es fisioterapeuta pero no logró trabajar aprovechando su profesión), pasaron ocho meses juntando dinero antes de volver a partir.Desde que salieron a las rutas, ya recorrieron el Norte de Argentina, la costa de Brasil, Paraguay, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y Bélice, entre otros. El objetivo es, en los próximos meses, instalarse en Playas del Carmen a trabajar otros seis meses, juntar fondos y partir hacia Alaska.Luego, en el regreso, pasarán por Canadá y Estados Unidos, puntualmente por Miami, donde tienen familiares, para pasar otros tantos meses trabajando. Si todo sale según lo planeado, mandarán la camioneta en container a Madrid y cruzarán el océano para empezar la recorrida por el Viejo Continente."No tenemos tiempo definido pero calculamos un año y medio más o menos para estar en Miami. Para entrar a Alaska tenés que hacerlo en junio, julio o agosto, que es la temporada, sino después es imposible y más con la camioneta que no es 4x4", dice Tomislav.La camioneta es una Volkswagen Saveiro cabina extendida, que fue reformada con una cúpula, el corte de toda la luneta y la instalación de una cama y una cocina atrás. "Siempre dormimos en la camioneta, salvo contadas ocasiones en las que nos invitaron a una casa, pero nos sentimos más cómodos en nuestro vehículo", aseguró Mariana.Además, tienen un incondicional compañero de ruta, un perro pitbull llamado Draco, que los cuida y acompaña desde que partieron de Brasil."Con Draco nos fue un poco difícil, porque la gente tiene un preconcepto negativo; a muchos no les gusta acercarse o le tienen miedo. Nosotros lo hemos criado de una forma en la que es muy sociable, muy bueno", añadió la joven.Lo que más les gustó"De los lugares que más nos gustaron está Ecuador, debido a que es pequeño pero todo muy lindo, con las estaciones para parar y las rutas en muy buen estado. Es muy linda toda la parte de la selva y la montaña, hay paisajes preciosos. El sur de Perú también es muy hermoso, con la camioneta subimos hasta los 5.000 metros", contó Mariana.Sin embargo, al sitio al que volverían sin dudarlo es a Panamá. Allí fue donde recibieron el mejor trato por parte de los locales. "Donde mejor nos trataron fue en Panamá. Las personas allá se ayudan muchísimo entre ellas y son muy buenos con los extranjeros. Hasta la misma policía, que no es así en todos lados, no estábamos acostumbrados a que la policía nos ayudara. Nos recibían en las casas y nos ofrecían quedarnos, volveríamos a Panamá por el recibimiento de su gente", coincidieron ambos sobre su periplo.Volverán...Aunque les queda un largo camino por recorrer para lograr todos los objetivos propuestos en esta travesía, los chicos están seguros de que en algún momento volverán al país.Según dijeron, extrañan bastante a la familia y sus actividades. En Mendoza, Tomislav era dueño de una pollería con despensa, además de jugar futsal en Regatas, mientras que Mariana trabajaba como fisioterapeuta en la clínica San Andrés, donde le gustaría volver a ejercer."Yo de entrenar todos los días pasé a jugar un picadito una vez cada tanto en casi dos años. La familia se extraña mucho y vamos a volver, pero queremos seguir de viaje porque es una vida hermosa e impagable. Creo que cuando terminemos de recorrer lo más que podamos de Europa vamos a volver", afirmó Tomislav sobre sus planes a largo plazo. Por el momento, varios países esperan su llegada y, como mínimo, pasarán los próximos tres años de ruta en ruta.Una historia de terror en el cruce de Cartagena a PanamáPara cruzar desde Colombia, precisamente de Cartagena a Panamá, los chicos tuvieron que hacerlo en un velero, porque ninguna aerolínea les permitía viajar con su mascota, Draco, un pitbull.Lo que ocurrió en el viaje fue digno de una película dramática, con bengalas pidiendo rescate, chalecos y botes salvavidas.El problema principal fue la falta de viento, seguido de que a mitad de camino el capitán había gastado todo el combustible. Lo peor, el que compraron en una isla cerca de San Blas, estaba adulterado, por lo que se rompió el motor."El barco, que se movía para todos lados, quedó encallado en los arrecifes, tuvimos que buscar los chalecos salvavidas y guardar todo. Las mujeres, que éramos dos turistas y una marinera, con el perro, decidimos ir en bote hasta la isla a buscar ayuda", expresó Mariana al recordar ese mal momento. Varias horas después, tras ser interrogadas por la policía, pudieron rescatar al resto de los tripulantes y, gracias a que subió la marea, también al velero.Desde allí fueron en lancha hasta la isla El Porvenir, luego en otra llegaron al continente y desde ese sitio una 4x4 los llevó atravesando toda la selva hasta llegar a Panamá."Era la primera vez que nos subíamos a un velero, así que sabrás que nunca más nos subiremos a otro", concluyeron entre risas los viajeros al recordar la anécdota.