Seis micro proyectos productivos alvearenses orientados a la vitivinicultura buscan acceder a $250.000 a través de un "crédito de honor". Sólo se devuelve si el emprendimiento avanza.
La propuesta es parte de la incubadora de empresas de la Coviar (Corporación Vitivinícola Argentina), que recientemente se convirtió en la única institución (fuera del ámbito oficial) relacionada con la actividad vitícola que está habilitada para funcionar como receptora de emprendimientos productivos.
Los fondos para financiar las mini pymes vitícolas bajan desde el Ministerio de Producción de la Nación.
"La Coviar consiguió la habilitación para funcionar como incubadora de empresas vitivinícolas y lo que buscamos es trabajar con las familias de productores, uniones de productores y especialmente los jóvenes con la idea de diversificar los ingresos de una finca más allá de la venta de uva, pero siempre relacionados con el ámbito productivo que nos toca. Podemos hablar de enoturismo o una asociación que preste servicios dentro del sector, entre otras tantas ideas", comentó Santiago Bär, responsable del área Jóvenes Productores de la Coviar, tras su paso por Alvear, junto a Santiago Gabrielli, que está a cargo del área de financiamiento.
Los emprendimientos que están en la etapa de gestación y formulación están vinculados principalmente al área de servicios (poda, cosecha semimecánica, laboras culturales estacionales o anuales), también vino artesanal y la compra de equipamiento para mejorar el sistema de elaboración de ese vino, pasas de uva, entre otros.
"Los proyectos ya están seleccionados y ahora se está en la etapa de formulación y presentación. Lo importante es que la Coviar pasó a ser una ventanilla que está abierta de manera permanente como receptora de nuevos emprendimientos y con vinculaciones para conseguir financiamiento al estar dentro de la red Incubar, del Ministerio de Producción nacional", agregó Bär.
Crédito y confianza
Los recursos para financiar los proyectos están dentro del fondo Semilla. Es un crédito de hasta $250.000, a tasa cero, con un año de gracia y 60 meses para devolverlo.
Una de las características más atractivas de la línea crediticia es la confianza mutua. Si el emprendimiento avanza de acuerdo a las previsiones, corren los plazos establecidos para la devolución. Pero si aparecen contingencias, el productor tiene el beneficio de cesar los pagos hasta que se recomponga.
"Es un crédito de honor. Una vez aprobado el financiamiento, hay seis meses para ejecutar el plan de trabajo, luego entra en vigencia el año de gracia y pasados los 12 meses, recién ahí empieza a pagar el crédito. Si se produce un contratiempo, y con las justificaciones correspondientes, por ejemplo cae una terrible granizada y se lleva todo, el productor queda exento de pagar", explicó el hombre de la Coviar.
