Un niño de 3 años caminó solo un kilómetro descalzo para visitar a su abuela y conmocionó al mundo. La mañana de un domingo en Idaho, Estados Unidos, parecía transcurrir con absoluta tranquilidad, mientras la mayoría de los vecinos aún dormía y el sol comenzaba a calentar el asfalto. Adentro de su hogar, Hannah Driscoll terminaba de arreglarse y creía que sus hijos jugaban juntos en la planta baja.
Sin embargo, uno de ellos, de tan solo tres años, tenía otros planes en mente tras recibir una negativa materna de ir a ver a su abuela por ser demasiado temprano. Aprovechando un descuido, el pequeño abrió la puerta trasera en completo silencio, bajó los escalones y echó a correr completamente solo y descalzo por las calles del vecindario.
Con una determinación asombrosa y un rumbo fijo, el niño recorrió nada menos que 800 metros antes de las 8 de la mañana, desafiando cualquier lógica para un menor de su edad en busca de su destino familiar.
Todo el trayecto quedó registrado de manera impecable por las cámaras de seguridad domésticas de la zona. Las imágenes de su propia casa captaron el momento exacto de la salida calle abajo, mientras que el sistema de vigilancia de la abuela inmortalizó su impensado arribo a la puerta de destino, convertido rápidamente en un fenómeno viral.
La sorpresa mayor se la llevó la propia Hannah, quien se enteró de la hazaña mediante un llamado telefónico tras llamar a sus hijos para desayunar y notar la ausencia del pequeño. “Cuando me di cuenta de lo que había pasado, ya sabía que mi hijo estaba a salvo porque mi mamá me había llamado”, dijo en Storyful.

