Esta etapa de la vida de Ana Victoria Chaves ya estaba escrita, resaltada como inevitable. Debía ser reina de la Vendimia de Tunuyán, exactamente 30 años después de que su madre, Cecilia Ortiz, llevara esa misma corona en 1989.
Dice que le cuesta no sonreír, por eso mostrarse seria en la sesión fotográfica de Reinas como reinas no fue simple. “La idea del proyecto está muy buena. Pero a mí no me sale ponerme seria. Aún así, creo que lo logramos”, cuenta. Para colmo fue una sesión “muy divertida”, recuerda.
Martín Orozco reconoce que “fue la sesión en donde más nos reímos. En un momento ella (la reina) se tentaba como nosotros”.
El generador de este proyecto indica que “esa mañana fue ideal, uno de los amaneceres más lindos que nos ha tocado este año”.
También el fotógrafo indica que a Ana Victoria “se la ve muy buena persona. Es una de las reinas preferidas de todo nuestro equipo” y vuelve a subrayar que en el trabajo con ella “nos divertimos mucho”. Además remarca que “nos trataron muy bien en Tunuyán”.
Su majestad dice que es un momento histórico para la mujer. “Me gusta la evolución que se ha dado en este tiempo. El 2018 fue un año muy importante, pero falta todavía. De a poco estamos ganando los espacios que nos merecemos”.
Imaginándose soberana con poder sobre su territorio, dice que el primer problema que trataría de resolver “es el de la seguridad” y que “esto no es solo un tema de Tunuyán, sino de todo Mendoza y también de toda la Argentina”.
Cuenta que su infancia transcurrió en la ciudad cabecera. “Tengo tres hermanos mayores y con ellos jugábamos mucho, salíamos a la calle y nos divertíamos. Disfruté mucho ese tiempo”.
Está por iniciar el cuarto año de Psicopedagogía en la Universidad Católica, en Godoy Cruz. Cuenta que “me interesó la psicología y después me di cuenta que la psicopedagogía era lo que yo quería hacer”.
Para estudiar vive de lunes a viernes con su hermana, cerca de la facultad, pero los fines de semana siempre regresa a Tunuyán. “A pesar de que ya llevo 3 años, sigo extrañando mi tierra”, cuenta.
Está en su destino y lo cumple. Ahora solo queda esperar si la vida vendimial le depara algo más.



