Ludmila rompe el estereotipo. Tiene 22 años, pero parece una mujer ya formada, totalmente independiente y con unas cuantas certezas. El Reinas como Reinas la define en si misma. Dice que en la sesión “se muestra a una mujer con fortaleza”. Y esa es la primer virtud de la reina de la Vendimia de Junín.
Ludmila Emilce Dacrema tiene 22 años y es nativa del distrito de Rodríguez Peña. Tiene la simpleza y la fuerza de una mujer que se ha criado en una zona rural y productiva. “Mi crianza, en ese distrito alejado y tranquilo, fue muy significativa para mi vida. ¡Fue una infancia tan feliz, tan alegre, en un lugar en doónde no había peligro, rodeada de gente con tanta calidez y calidad”.
Martín Orozco cuenta que la sesión de fotos con Ludmila se hizo “en una de las mañanas más lindas que nos ha tocado. Llegamos a las 5.40 y ella estaba totalmente lista para trabajar, maquillada y peinada. La primera foto que hicimos fue la que quedó como elegida, justo cuando estaba amaneciendo. Ludmila es muy simpática y estuvo muy bien predispuesta. Es muy agradable. Son esas personas con las que me comería un asado con todo gusto”.
Ella dice que “Martín y todo su equipo me acompañaron y me guiaron para saber cómo posar con la actitud correcta. Me costó un poco estar seria, porque me encanta sonreír, peor fue muy divertido. Reinas como Reinas es un proyecto muy bonito y es muy bueno mostrar a las soberanas en su departamento, mostrando a una mujer con fortaleza”.
Ludmila había pensado en seguir una carrera universitaria cuando estaba por salir de la secundaria, pero después comenzó introducirse en el mundo de la peluquería “y descubrí que eso me gustaba mucho”. Al poco tiempo, después de capacitarse, ya estaba trabajando a pleno.
“Salir a trabajar te abre la puerta a un mundo diferente. El estilismo es estar al servicio de la gente. Escuchar la opinión del cliente, analizar entre los dos, llegar a una conclusión y dar lo mejor posible para que la persona tenga lo que desea. Es entender las personalidades y hacer algo en consecuencia”, dice.
Alquiló un local y tuvo durante un tiempo largo su propia peluquería. “Cuando finalice esta etapa de representar a Junín, creo que la abriré de nuevo, pero hay que ver qué depara el futuro”. En este camino ya firme, está también su novio Pablo, con el que tienen una relación que ya lleva cinco años y medio.
Se siente con este tiempo de mujeres luchadoras, empoderadas. Dice que desde su lugar “yo quiero y estoy dispuesta a acompañar, ayudar y guiar a aquellas mujeres que necesiten encontrar una ayuda psicológica o física. Acompañarlas para que encuentren dónde recurrir y qué hacer. Todas nos tenemos que acompañar. Pero este tiempo y esta lucha hay que hacerla con respeto. Hay que lograr un mundo mejor, en donde no haya violencia”.



