La Fiesta Nacional de la volvió a reunir a miles de mendocinos y turistas de todo el mundo para vivir un espectáculo que, año a año, llega a un nuevo rincón del planeta. La fiesta más esperada por los mendocinos esta vez tuvo un condimento muy particular: el clima.
Y es que el viernes por la noche la Vía Blanca se vio interrumpida por un fuerte temporal y por un momento, se temió que pudiera suceder algo similar para el acto central.
Lejos de sentirse amenazados por un pronóstico bastante gris, los ansiosos espectadores se animaron a desafiar la meteorología y el Teatro Griego tuvo inesperados nuevos protagonistas: los paraguas.
Grandes, chicos, de colores, con motivos o sin ellos, la mayor parte de los presentes se acercó al anfiteatro con el clásico sistema de protección para la lluvia.
Pase lo que pase, la gente espera poder vivir y disfrutar una nueva Vendimia, la de la Identidad.
