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Entrevista

Hervé Joyaux: monsieur Malbec

Creador de los vinos Fabre Montmayou y proviene de una larga descendencia de bodegueros bordeleses, llegó al país en los años 90 y fundó lo que se conoce como una de las primeras bodegas boutique del país.

En un mano a mano, responde con su elegancia característica las 10 preguntas Di-Vino.

  • Proviene de tres generaciones de bodegueros franceses, ¿por qué decidió seguir ese camino, pero en Argentina?

Mi abuelo y bisabuelo tenían bodegas en Bordeaux, pero mi padre, después de la segunda guerra, decidió vender las propiedades: fue una época complicada en Europa. He trabajado como “Négociant” en vinos y a partir de 1985 he buscado en el sur de Francia y España fincas y bodegas, pero sin encontrar lo que buscaba.

  • En esos años, los que llegaban al país buscaban tierras vírgenes para comenzar de cero, pero usted apostó por viñedos con más de cien años, ¿por qué fue contra la corriente ese momento?

Seguramente por ser un modelo que conocía y en un lugar tan bonito como es Vistalba y Las Compuertas: una finca de plantas viejas que producían poco. A principio de los 90 he prospectado también en Chile antes de decidir invertir en Argentina, pero no encontré nada original, y al pasar del otro lado de la cordillera me impactó el Malbec.

  • En Europa lo conocen como “Monsieur Malbec”, ¿cómo se siente con ese título?

No hemos descubierto el Malbec en Argentina, pero fuimos los primeros –allá en los 90’– en producir grandes vinos a partir de Malbec, en una época donde otros apuntaban al Cabernet Sauvignon. Pero no me pongo celoso al leer que algunos pretenden haber sido los pioneros del “renouveau” del Malbec Argentino.

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  • Sus etiquetas tienen un estilo bien francés, no sólo desde el nombre, sino también en el diseño, ¿qué le dicen sus colegas y amigos franceses de ese formato europeo pero "hecho en Argentino?

Al inicio quizás les pareció raro, pero hoy la bodega ha demostrado que este modelo no era muy equivocado.

  • Más allá del Malbec, en su bodega elaboran otras cepas francesas, incluida el Merlot, ¿qué es lo que más le llamó la atención de estas variedades en tierras argentinas?

Va a ser difícil encontrar en Argentina una uva tinta para igualar o reemplazar el Malbec, pero otras cepas, como el Cabernet Franc, pueden acompañar nuestra uva nacional. Estamos apuntando a un Torrontés de alta gama a partir de viñedos con muy baja producción. Veremos…

  • Una vez instalado en Mendoza, apostó por sumar un terroir en la Patagonia, ¿cuál fue la razón por la cual decidió ir a Alto Valle de Río Negro?

Porque me gustaron mucho el Merlot y Malbec de la zona. Y esta inversión me permitía ofrecer vinos diferentes a nuestros importadores.

  • Fabre Montmayou es considerada una de las primeras boutique del país, algo que hoy es mucho más común que en los 90.

Hemos tenido un cierto éxito… es normal que otros nos imiten.

  • Hoy existe un consumidor que busca vinos más jóvenes y fáciles de beber, ¿hubo cambios en sus vinos en estos años?

A parte de Grand Vin y del Gran Reserva, siempre hemos elaborado los reservas para que sean frutados y sin necesidad de esperarlos. No hemos cambiado mucho, este estilo nos permite estar muy bien posicionado en un mercado muy exigente, como es, por ejemplo, el del Reino unido.

  • ¿Qué diferencias encuentra en el consumo de vino desde su llegada al país al día de hoy?

Con una gran caída, que me es difícil de explicar con certeza.

  • ¿Y qué hay que hacer para recuperar ese consumo?

Me encantaría tener la fórmula. Pero creo que ofreciendo la mejor relación precio-calidad uno puede defender sus mercados, tanto dentro como fuera del país.

Por Daniel Rosa

Especial para Revista Di-Vino

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