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Elegante y auténtico, el Malbec se reinventa

Desde las microrregiones hasta el estudio de suelos y su búsqueda de identidad. El Malbec después del Malbec

“La perfección no se alcanza cuando no hay nada más que agregar, sino cuando no queda nada por quitar”, señalaba Antoine de Saint-Exupéry en su obra más célebre: El Principito. Esta cita escenifica el presente de una insignia verdaderamente argentina: el Malbec que, lejos de ser perfecto, demuestra que aún tiene mucho por ofrecer.

La identificación de microrregiones, el estudio de suelos, la búsqueda de identidad y la tecnología al servicio de la vinificación hicieron que esta variedad fuera mostrando lo que es capaz de ofrecer hasta convertirla en lo que es hoy: el embajador de un país en el mundo.

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De igual modo, su riqueza, plasticidad y diversidad suscitaron una verdadera revolución de la vitivinicultura nacional, reflejada en exportaciones con un crecimiento superior al 375% en apenas 11 años; y en su instauración como la variedad más plantada en Argentina, con 21% del total de viñedos.

En la última década, la mirada estuvo puesta en el terroir para comprender su influencia sobre los vinos y, en este ambicioso desafío, el Malbec fue el protagonista, ya que sirvió al entendimiento de los terruños y a la interpretación de las diferencias e incidencias en cada cepa.

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El renacimiento

un nuevo escenario, el Malbec resurge como testigo de tiempos pasados para inspirar estilos actuales. Los límites por franquear se renuevan y, en este sentido, la búsqueda de la identidad local y el equilibrio perfecto entre elegancia y disrupción, dan lugar a la estilización del varietal.

La enología actual no habla de perfección, sino de representar fielmente a la zona de origen. Hoy la variabilidad de climas y suelos supera a la variedad, poniendo de manifiesto la verdadera identidad del vino y donde radica verdaderamente su elegancia.

La inmensa amplitud térmica y geográfica de nuestro país abre nuevos caminos para Argentina con su Malbec. Sus exponentes en los Valles Calchaquíes a 3.100 metros sobre el nivel del mar, aquellos cultivados en parajes de alta montaña como Uspallata a 2.000 m.s.n.m., o en el Valle de Uco, a 1.500 metros, los tornan de estilos únicos, con correcta maduración, acidez justa y taninos elegantes.

El 17 de abril se conmemora el Día Mundial del Malbec como parte de la iniciativa global que impulsamos desde Wines of Argentina para ampliar su posicionamiento en las principales capitales del mundo.

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Alberto Arizu (h)

Alberto Arizu (h)

Educar al consumidor

En este sentido, la inversión en educación ha sido el camino elegido, junto con trabajar sistemáticamente con entidades internacionales y formadores de opinión para promocionar el Vino Argentino, incrementar sus niveles de venta y distribución, fomentar la premiumización de la categoría y mostrar la diversidad de nuestros terroirs y la calidad de todas nuestras cepas.

Un hito de este enfoque lo marcó la visita a Mendoza, Salta y Buenos Aires de 15 Master Sommeliers de distintas nacionalidades. Los portadores de uno de los títulos más prestigiosos del mundo del vino degustaron más de 300 vinos, en 12 seminarios de inducción a los aspectos distintivos de nuestra vitivinicultura con la mirada puesta en el rol del Malbec como eje de las transformaciones del sector en las últimas dos décadas y en la regionalización y diversidad de terroirs y estilos que ofrece Argentina en materia de vinos.

La versatilidad, la capacidad de adaptación a diferentes condiciones de terroir y el efecto de la altura nos permiten seguir hablando de nuestra cepa insignia: un varietal clásico por excelencia, ampliamente conocido por todos y que lejos de permanecer inalterable en el tiempo, se reinventa constantemente más allá de los límites de lo imaginable.

Por Alberto Arizu (h) *

Especial para Revista Di-Vino