Diario Uno > UNO Di·Vino > Vinos

Dormir en un Chateau: una magnífica experiencia

La experiencia de enoturismo francés y hospedarse en lo que fueron las casas de campo de la nobleza. Dos circuitos para tener en cuenta a la hora de visitar el país galo.

El Chateau de Saint Martin, en la Provence, es un lugar ideal para incorporar en un recorrido por la Riviera francesa, entre Cannes y Saint-Tropez, con escala en el recorrido a visitar los viñedos de las Islas de Lérins.

El Chateau de Prieuré Marquet es otro ejemplo interesante para hacer enoturismo, pero hacia el lado Atlántico: en pleno corazón de la zona de Burdeos. Dos opciones que proponen un perfil de vinos distintos, paisajes diversos y con propuestas para todos los gustos. ¡Vayamos de viaje!

Te puede interesar...

Todos los caminos conducen a Roma

El chateau de Saint Martin se encuentra a 45 kilómetros de Saint-Tropez, por lo cual la experiencia de pasar una o dos noches en este viñedo podría combinarse con unas vacaciones estivales en esa “charmante” ciudad costera. Para llegar se puede alquilar un auto o –para los que están más cortos de tiempo– el château de Saint Martin propone hacer el viaje en helicóptero.

Una vez llegados al chateau, las actividades que propone son múltiples. Este viñedo tiene una larga y rica historia, y un presente que se abre a muchas posibilidades. El área en donde se encuentra fue habitada por los romanos, quienes fueron los que desarrollaron el cultivo de la viña en la zona de la Provence. Donde hoy se encuentra el chateau, se encontraron vestigios de asentamientos romanos del siglo II AC, por lo cual se puede afirmar que el arte de hacer vino allí tiene una historia mas de dos mil años.

La vinificación en esta zona tomó especial impulso siglos más tarde de la mano de los monjes de las Islas de Lérins, quienes construyeron las cavas subterráneas en el siglo X, y que aún existen en el chateau. Las mismas están abiertas al público y puede ser un punto interesante para comenzar la visita.

thumbnail_PM general.jpg

Sangre azul

En cuanto al château, la construcción data de 1740, momento en que el Marqués de Villeneuve Bargemon adquiere el lugar a los monjes de Lérins y hace construir el edificio. El objetivo del Marqués era de dejarlo como parte de la dote de su hija, Marie Anne, quien se casó con el conde de Juigné. Lo asombroso de la historia de este château es que aún hoy está en manos de los descendientes de la misma familia de la nobleza francesa.

Actualmente cuenta en total con 100 ha., de las cuales 40 ha. están dedicadas a las viñas. El mismo tiene la distinción de Cru Classé de Provence: mención que solo poseen 18 establecimientos entre los 582 productores que existen actualmente. Cabe señalar que en 1955, momento que se estableció la clasificación de los Crus Classé de Provence, existían unos 300 productores, pero los establecimientos de bodegas galardonadas nunca se modificaron.

La vie en rose La Provence es conocida por elaborar los vinos rosados (o rosé como se lo conoce aquí) más premiados del mundo.

La Provence es conocida por elaborar los vinos rosados (o rosé como se lo conoce aquí) más premiados del mundo.

Sus vinos se encuentran dentro de la apelación Côtes de Provence, y se producen vinos tintos, blancos y rosados. Cabe destacar que la región se especializa más que nada en la producción de vinos rosados, lo cuales forman casi el 90% de la producción total de la AOC. La región es la primera productora de vino rosé de Francia (aproximadamente 40% del total de la producción) y las exportaciones de estos vinos crecen a un ritmo frenético. La Provence es conocida por elaborar los vinos rosados (o rosé como se lo conoce aquí) más premiados del mundo.

Las cepas utilizadas son la Garnacha, Tibouren, Cinsault, Syrah y Carignan para los rosados; Clairette, Rolle y Ugni Blanc para los blancos; y Cabernet Sauvingnon, Garnacha, Syrah y Mourvèdre para los tintos. Los vinos son todos blends de distintas uvas, algunas con más arraigo local (como la Rolle, Clairette, Mouvèdre o Tibouren), otras con carácter más internacional (como Cabernet Sauvignon o Syrah).

Los precios de las botellas de los vinos que nos propone el château de Saint Martin van desde los €10,00, para la línea de rosados más simples, €17,00 para los Cru Classé y €30,00 para las líneas de mas alta gama, en especial los tintos con capacidad de guarda. En cuanto a los vinos vedette de la región, los rosé del château de Saint Martin se caracterizan por su elegancia, su color pálido, sus notas de violeta, jazmín, durazno y cereza, con mucha suavidad en boca y un final refrescante con notas de naranja china.

thumbnail_PM barrica.jpg

El relax

En cuanto a la propuesta hotelera y de actividades, el château se encuentra abierto al público durante la temporada estival, es decir entre el 1 de abril y el 31 de octubre. En cuanto a las instalaciones, se puede elegir entre alguna de las 5 habitaciones dobles, las cuales tienen un costo de entre €90 y €130 la noche, según el tipo de habitación. Los interiores tienen todo el charme y la autenticidad del estilo provenzal del siglo XVIII. El hotel-château propone una estadía intimista, para disfrutar de sus vinos, su paisaje y la tranquilidad del entorno, como si se fuese parte de la familia.

Para comenzar el día, se puede desayunar unas ricas croissants con café au lait en la antigua sala de porcelanas, para luego efectuar un recorrido en bicicleta entre las viñas, carruaje o bien segway. Más tarde, la mejor opción es tomar la visita guiada con degustación de 6 vinos y bocadillos provenzales, la degustación de vinos y chocolate o la de vino y quesos de la región. Al final de la estadía, se puede pasar por la boutique para adquirir sus vinos o bien otros de los productos que proponen como los vinos espumantes rosados, o un buen pastis o absinthe, ya que el château de Saint Martin es propietario de la liquoristerie de Provence, para poder hacer en su casa un verdadero apéritif provenzal.

En cuanto a las tarifas, existen algunos packs, como por ejemplo el “Clairette”, que cuesta €320 para dos personas, e incluye noche con desayuno, visita guiada con degustación, una hora de masaje y una canasta con productos. También está la propuesta el “Tibouren”, el cual incluye la noche con desayuno, visita guiada con degustación de vinos y quesos de la región, un curso de cocina de dos horas, almuerzo, curso de iniciación a la degustación y cena a la luz de la vela en el castillo. ¡El charme total de una experiencia provenzal!

thumbnail_IMG_0128.jpg

Todos los ríos van al mar

Luego de esta experiencia en el chateau, la mejor opción para continuar el itinerario es dirigirse nuevamente hacia la costa, para hacer un poco de playa en la ciudad de Cannes, la cual se encuentra a unos 65 kilómetros. Además, Cannes es nuestro puerto de partida para visitar el próximo viñedo: el de los monjes de Lérins, los mismos que construyeron las cavas del château de Saint Martin, y se encuentran aún hoy en el monasterio de islas de Lérins, ubicadas justo frente a la ciudad de Cannes.

El asentamiento de estos monjes constituye unos de los primeros en Occidente, y tuvo su apogeo durante la Edad Media. Para visitar las islas, el ferry sale desde el puerto de yates que se encuentra en la ciudad, y se demora sólo 15 minutos. Los monjes se encuentran en la isla de Saint-Honorat, la más pequeña.

Una vez allí, lo primero que impacta son las playas paradisíacas. Luego, de un baño, se puede continuar la visita para ir a los viñedos e incluso probar los vinos de la micro producción que proponen los monjes, muy difícil de degustar fuera las islas. Los vinos están hechos a base de Clairette y Chardonnay, para los blancos; y Syrah, Mourvèdre y Pinot Noir para los tintos. Los blancos se expresan a través de notas de ananá, coco y limón, con mucha frescura para acompañar algún plato de pescado de le zona. Los vinos tienen un costo de entre €30,00 y €60,00, según la línea. Los tintos son muy delicados, con notas de eucaliptos, frutas rojas y arándanos.

thumbnail_Vinedos emiliano.jpg

Los monjes han pensado en todo: pues han montado también un restaurante a la orilla del mar, en donde se pueden degustar sus vinos acompañados por menúes especialmente concebidos para formular los mejores maridajes, como un Filet de Loup de Méditerranée o una Noix de Saint Jacques en blanquette.

El asentamiento de los monjes de Lérins constituye unos de los primeros en Occidente, y tuvo su apogeo durante la Edad Media.

La meca Bordeaux

La próxima parada es en la ciudad de Burdeos: Visita obligada para quienes realizan enoturismo en Francia. La ciudad ofrece varios atractivos, entre ellos el Museo del Vino, y un sin fin de bares de vinos para degustar los vinos de la región.

Alrededor de Burdeos se pueden visitar gran cantidad de viñedos, e incluso también dormir en algunos de ellos, como es el caso del château Prieuré Marquet. El mismo está ubicado sobre una colina, cerca de la localidad de Saint Emilion, más precisamente en el pueblo de Saint-Martin-du-Bois (a unos 50 kilómetros al norte de Burdeos, o Bordeaux, como se la conoce aquí). En caso quieran ir del aeropuerto de Burdeos directo al château Prieuré Marquet, el establecimiento propone una bienvenida con todo glamour: irlos a buscar a bordo de un Rolls Royce de 1969, con un costo de €190 ida y vuelta.

La llegada al château es verdaderamente impactante por sus dimensiones y su estilo, y más aún si se llega en un Rolls Royce de época.

500 años de historia

La construcción fue construida en el siglo XVI, aunque fue remodelada en 2014 para brindar instalaciones de primera clase, manteniendo el estilo original, y proponiendo a los huéspedes de disfrutar de una verdadera estadía “French style”. Así, el edificio es hoy una fusión entre lo clásico y lo contemporáneo, ya que fue remodelado sin perder el estilo, pero para generar un espacio elegante y con todas las comodidades modernas.

Las habitaciones tienen un diseño despojado, un poco minimalista, pero combinado con la estructura original de piedra del château. El mismo cuenta con 5 habitaciones con nombres de cepas bordelesas: Muscadelle, Petit Verdot, Sauvignon, Cabernet Sauvignon (todas estas a un costo de €390 la noche base doble).

Si deciden de ir en familia con niños, el château ha pensado en una propuesta muy original: se puede alquilar un colorido bus inglés de 1979 que se encuentra estacionado en los jardines para los niños. El bus cuenta con cuatro camas individuales y un espacio de juegos. Esto es ideal para que los niños se queden allí y que los más grandes disfruten de las dos piscinas climatizadas y el jacuzzi.

Del château a los viñedos

El château Prieuré Marquet cuenta con sus propios restaurantes, los cuales están distribuidos por tres salones comedores con estilos y propuestas distintas: La salle de garde, un salón rústico de piedra con chimenea, en donde se pueden degustar las especialidades del sudoeste francés como quesos y fiambres o el foie-gras; la sala Fiat 500 (1973) –ya que hay un auto de collection de ese modelo expuesto en la sala–, el menú es italiano; la Salle Sieur Charles, de estilo más depurada, se sirve el desayuno.

Para visitar los viñedos, se puede alquilar un Jeep Willis de 1957 (€100 por hora) y hacer que la experiencia sea aún más inolvidable. El château Prieuré Marquet cuenta actualmente con un total de 48 hectáreas, de las cuales 13 están dedicadas a la producción de vino de la apelación de origen controlada Bordeaux Supérieur. Mientras que la mayoría de los vinos son blends, este château optó por trabajar en monocepaje. En efecto, el viñedo cuenta con orientación sur y un suelo arcilloso, condiciones que han sido muy propicias para hacer vinos de 100% Merlot, con viñas de una buena edad promedio (unos 15 a 20 años). Asimismo, están trabajando actualmente en cuvées originales de blancos a base de Chardonnay y Sauvignon; y tintos ligeros a base de la cepa Gamay (que es la misma que se usa para hacer los vinos de Beaujolais).

thumbnail_PM exterior.jpg

Emiliano Stratico

* Sommelier - Consultor - WSET Educator

Agradecimiento: Descubre Magazine - Bordeaux