Claudio Lucero actualmente es el chef del Hotel Diplomatic. Desde joven trabajó en diversos bares y restaurantes para pagar la carrera de gastronomía que terminó en el 2007.
Al recibirse abrió su propio restaurant familiar en la calle Palacios de Las Heras, pero un año más tarde lo cerró y comenzó a trabajar en La Bourgogne. Allí hizo carrera como ayudante, pasó por todos los puestos hasta quedar como sub chef.
En el 2012 trabajó en la bodega Jean Busquet de Tupungato, colaborando con la apertura y puesta del restaurante. Un año después quedó a cargo de la gastronomía del hotel Diplomatic como chef ejecutivo y desde 2018 además coordina todo el área de AA&BB del hotel.
Sigue investigando, aprendiendo, cocinando en otras provincias y estudiando. Hace 2 años terminó la carrera de sommelier en el Wine Institut.
- ¿Preferís las ciudades chicas o grandes?
-Las ciudades grandes. Hay más cosas para hacer, restaurantes, eventos culturales y muchas más cosas para visitar.
- Mendoza se considera una ciudad chica, ¿te adaptás?
-Es una ciudad chica que tiene mucha actividad, está creciendo con la misma demanda del turismo y cada vez hay más cosas para hacer. Cada día pasan cosas nuevas, pero también voy seguido a Buenos Aires.
- Con tanto trajín, ¿cuántas horas dormís por día?
-Duermo pocas horas, 5 más o menos, todos los días. Entro a las 9 a trabajar y hoy particularmente salí 21:30. ¡Hoy trabajé 12 horas y media! Entre que llego a mi casa y hago alguna actividad, ceno algo, leo o veo televisión me termino acostando 2 y me levando a las 7/ 7:30.
- Cuando no trabajas, ¿sos delivery fan? ¿O te ponés el equipo al hombro y cocinás en tu casa?
-Pasé una etapa de mucho delivery cuando vivía más cerca del centro, era toda comida comprada y hasta incluso muchas salsas preparadas. Pero ahora estoy en una etapa de cocinar mucho en casa. De hecho, llego de trabajar y todos los días cocino yo, lo más elaborado que pueda con lo que uno tiene en casa. Estoy a full con los panes y siempre tengo un pancito de masa madre para acompañar con algo.
- ¿Qué te gusta hacer? ¿Cuál es tu terapia?
-Ahora estoy disfrutando mucho de hacer pan, que si bien sigo en la misma de cocinar, estoy en mi casa, relajado, de pantalones cortos y descalzo, es otra cosa. También me gusta mucho escuchar música mientras arreglo mi jardín, es chiquito pero le doy mucha atención, en su mayoría son plantas aromáticas.
- ¿Qué ciudades o países te flashearon? ¿Algún pendiente?
-Lima me flasheó en cuanto a gastronomía. Perú es lo que más me gusta. Las vacaciones las planifico en torno a la gastronomía, reservo el avión y después me pongo a mirar restaurantes y mercados. Hace 2 años visité Barcelona y San Sebastián, y si bien me encantó, los sabores de Latinoamérica me siguen tirando más. Buenos Aires me atrae mucho también, lo que esté pasando con la gastronomía tiene en vilo a muchos, creo que es una de las capitales mundiales que no se queda atrás con nada. Como pendientes tengo varios países de Europa, Francia principalmente, pero si tengo que elegir ahora una ciudad ya…creo que sería Nueva York, me la han recomendado mucho.
- ¿Sentís algún tipo de fanatismo? ¿Por qué cosa?
-La verdad que no, ahora estoy muy fanático de los panes como te decía, pero creo que es algo mas bien circunstancial. No me siento fanático, trabajo en el hotel y he atendido a personalidades desde Messi hasta al Indio Solari o el presidente de Argentina y tengo compañeros que se vuelven locos, pero a mí me da igual, soy de Boca y una vez me saque foto con Bianchi, pero nada más. Si te digo que me gusta mucho Marvel, todas las historietas y vi todas las películas más de 5 veces, pensándolo si creo que soy algo fanático de eso (se ríe). Igual si al hotel llegase a venir Robert Downey Jr (actor que protagoniza a Iron Man) lo saludo y le hago el “gestito de Iron Man” pero no le pido un autógrafo, veo el arte y ya está.
- Antes de ser cocinero… ¿qué pensaste que serías? ¿Tenés alguna profesión frustrada?
-Me gustaba mucho la química, de hecho, me anoté al pre, pero no pude seguir porque demandaba mucho y yo laburaba. También de los 14 a los 19 iba a un coro, música, hacia algo de teatro, creí que iba por ahí. Estudié música en la UNC durante 3 años, luego dejé y cambié a la cocina. Yo ya venía cocinando en mi casa, de chico ya estaba solo con mis hermanos y cocinaba yo. No siento que tenga igual una profesión frustrada, estoy feliz con lo que elegí.
- ¿Qué música escuchás?
Ahora estoy escuchando mucho rap, hip hop, batallas de gallos, hace un par de años vengo siguiendo ese movimiento, unos 4 años. Me gusta de todo un poco, me gusta Daft Punk, Queen, pero también me escucho unos boleros o Paulo Londra, es una mezcla.
-¿La ropa como necesidad básica o te ocupas de verte bien?
-Debería preocuparme más. Mi novia me dice que me arregle un poco más.
- ¿En la cocina, cuando estás en un despacho, levantás la voz? ¿O sos de respirar, contar hasta 10 y decir las cosas con amor y respeto?
-Un poco de los dos, influye la época del año. Trato siempre primero de hablar, explicar, decir las cosas de buena manera y de ir por ese lado de la comprensión. Cuando hay mucho trabajo, mucha exigencia, uno tiende a tolerar menos, pero trato siempre de ir por el otro lado.
- Si pusieras en valor el tiempo atrás, ¿de que te arrepentís?
-Me arrepiento de no haber viajado un poco más, pero bueno, ¡soy joven todavía! No me arrepiento de muchas cosas, ¡quizás debería haber comprado dólares!
- ¿Hay algo que odies de la rutina diaria? ¿Y que ames?
-Odio hacer algunas cosas administrativas, pero bueno, las hago porque hay que hacerlas y son importantes. También me molesta un poco perder el tiempo en el laburo, el llegar y tener que hablar con todos 15 minutos, volvés del franco y pareciera que en un día sucedió de todo, soy una especie de psicólogo, eso es algo realmente molesto. Y algo que amo es que sean las 18, allí se va todo lo administrativo, ya nadie te llama para pedir presupuestos, pasar medidas, informar eventos…, entonces quedamos solo los cocineros, cambia mucho el ambiente, me conecto más con la cocina.
- ¿Te acompleja algo de tu cuerpo?
-Nada, ahora estoy cuidándome un poco. ¡Claro que comer 5 facturas a la mañana no ayuda mucho a la panza!
