El británico Jack Cator es una de esas personas: su fortuna proviene en parte de sus momentos de indisciplina en el bachillerato.En 2005, cuando tenía 16 años, Cator estaba cansado de que su escuela en la ciudad británica de Norfolk hubiera instalado programas en los computadoras que bloqueaban el acceso a internet, para evitar que los estudiantes pudieran bajar canciones y jugar en línea.
Se hizo millonario por portarse mal en el colegio
