Era la gran esperanza blanca de Samsung. Tras múltiples ejercicios trimestrales a la baja y unas ventas cada vez más erosionadas por una competencia feroz, el fabricante surcoreano intentó revitalizar sus resultados en la parte alta del segmento telefónico con un Galaxy S6que poco tenía que ver con los modelos anteriores.Las previsiones de ventas eran generosas. Ampulosas, incluso. Samsung preveía vender 70 millones de unidades a lo largo de 2015 y sacó pecho durante la campaña de preventas por el interés generado en el público con su último buque insignia, presumiendo de 20 millones de unidades reservadas a través de los canales de distribución.
La agencia de noticias Yonhap señala que solo se vendieron 10 millones de unidades durante el primer mes, poniendo en duda las previsiones de la compañía.
Samsung Galaxy S6: un inesperado desastre en ventas
