Fue hace dos días en Estocolmo. Durante una charla en el KHT Institute of Technology el físico británico Stephen Hawking volvió a sorprender al mundo asegurando haber «ampliado» sus ideas sobre la naturaleza de los agujeros negros. Pero la mayor sorpresa se produjo entre los presentes, en su mayor parte físicos especialistas en el estudio de estos oscuros objetos espaciales, cuando Hawking anunció el hallazgo de un nuevo mecanismo capaz de resolver la que se conoce como la «paradoja de la pérdida de información», un auténtico puzzle que trae de cabeza a los científicos desde hace cuatro décadas. Incluso llegó a decir que la información "tragada" por un agujero negro podría ser transportada a otros universos ajenos al nuestro.Pero vayamos por partes. Hasta hace pocas décadas, la ciencia sostenía que un agujero negro era la «ultima frontera» de la materia, un lugar tan denso y con una fuerza gravitatoria tan enorme que ningún objeto o partícula que tuviera la mala suerte de caer dentro podría volver a salir jamás. Y esto vale incluso para los fotones, las partículas que transportan la luz a la mayor velocidad conocida y posible en nuestro Universo, 300.000 km por segundo. Ni siquiera la luz, pues, es capaz de escapar de las fauces de uno de estos «monstruos» espaciales cuando ha sido atrapada por él.
Hawking resolvió el misterio de los agujeros negros
