Después de haber estado en órbita alrededor de Mercurio durante casi cuatro años, finalmente la nave Messenger de la NASA se estrelló contra el planeta cerca de las 21:26 horas.Sin combustible en sus tanques y atraída de forma irremediable por la gravedad del Sol, la sonda aceleró hasta los 14.000 kilómetros por hora y se estrelló en la cuenca de Shakespeare, en el lado que ese momento estaba oculto para la Tierra. Según los cálculos de los científicos, el choque hizo un cráter de unos 16 metros de diámetro, a pesar de que la nave apenas llega a los 485 kilogramos de peso, casi uno por cada millón de euros (414) que ha supuesto la misión.
Fin a la odisea: se estrelló contra Mercurio
