Los videojuegos musicales vivieron un éxito arrollador en la segunda mitad de la primera década del siglo XXI. Las sagas «Guitar Hero» y «Rock Band» fueron la cumbre de un periodo en el que cantar y tocar instrumentos adaptados a las consolas se convirtió en toda una afición capaz de atraer a millones de jugadores alejados del mundo de los videojuegos.El éxito era tan grande que había años con más de una edición, con entregas temáticas para algunos grupos superventas, como The Beatles o Aerosmith. Una saturación que hinchó una burbuja hasta explotar en pleno cataclismo económico mundial, reacio a adquirir más juegos similares con controles periféricos caros.
El regreso de los videojuegos musicales
