Tecnologia Viernes, 20 de abril de 2018

¿Cuánto contamina tu teléfono celular?

Un estudio de una universidad canadiense analiza la huella ecológica de las telecomunicaciones. En 2040, los centros de datos y los smartphone serán las tecnologías de la información y comunicación más contaminantes.

Según advierte un nuevo estudio publicado en la revista Journal of Cleaner Production, los centros de datos y los smartphone serán las tecnologías de la información y comunicación más contaminantes en el año 2040.

Los investigadores, de la Escuela de Ingeniería y Tecnología de la Universidad McMaster (Canadá), estudiaron la huella de carbono de diferentes dispositivos: teléfonos móviles, ordenadores portátiles y de sobremesa, tablets, etc. Además, analizaron el impacto de los centros de datos, esos lugares físicos que procesan toda la información y de los que dependemos para que funcione internet.

"Detrás de cada mensaje de texto que enviamos, de cada llamada telefónica, de cada vídeo que descargamos, hay un centro de datos haciendo que esto sea posible. Las redes de telecomunicación consumen un montón de energía, se alimentan de electricidad que aún sigue generándose por la quema de combustibles fósiles. Es un consumo energético invisible para nosotros", explica Lotfi Belkhir, autor principal del trabajo.

Los teléfonos celulares, los más contaminantes

El resultado les sorprendió, pues encontraron que las emisiones de carbono que proceden tanto del uso como de la producción de las tecnologías de la información son bastante mayores de lo que se pensaba. "Si la tendencia continúa, en el año 2014 estas tecnologías serán las responsables del 14% de la huella ecológica, lo que supone casi la mitad del impacto del transporte a nivel global", advierte Belkhir.

En el año 2014 las tecnologías de la información serán las responsables del 14% de la huella ecológica

De entre todos los dispositivos, parece que en el año 2020 los más dañinos para el medio ambiente serán los smartphone. Y es que, aunque no se precisa de mucha energía para su uso diario, bien es sabido que su producción tiene elevados costes sociales y medioambientales. Se necesita mucha energía para fabricar un teléfono móvil, y también el uso de minerales escasos y con costosos procesos de extracción como el coltán, el oro y el tugnsteno.

Otro problema añadido radica en la obsolescencia de estos productos: su corta vida obliga al usuario a cambiar de móvil cada dos años como mucho, por lo que se generan cada vez más residuos y las compañías fabrican cada vez más teléfonos. Como resultado, "en torno al año 2020 el consumo energético de los smartphone será mucho mayor que el de los ordenadores", recalca el investigador.