Ya no se necesita dinero en efectivo, tarjeta de crédito, transferencia, ni siquiera el celular. La posibilidad de pagar simplemente con la mano es un hecho consumado. A través del método contactless (sin contacto) que también se utiliza con las tarjetas, este microchip permite efectuar todo tipo de compras en cualquier parte del mundo, tal como una tarjeta.
Biohacking: el microchip que te permite pagar con la mano
El término biohacking está en boga desde hace varios años. Empresarios, científicos e investigadores llevan realizadas diversas pruebas que buscan acercarse cada vez más al implante de chips en seres humanos. Se trata de una tendencia científica que busca la transformación y mejora del cuerpo humano a través del uso de diversas tecnologías.
Desde Elon Musk, que le implantó un chip a un mono para que juegue videojuegos con la mente, hasta pruebas más enriquecedoras como la del chip cerebral que le permitió a un hombre con una enfermedad degenerativa comunicarse a través de las redes sociales. Todos estos experimentos buscan acercar cada vez más al hombre con la tecnología.
Esta vez, el implante de un microchip en el ser humano llegó para facilitar los procedimientos de pago a través de una intervención quirúrgica que, dicen, "se siente como un pellizco en la piel".
Cómo funciona el microchip que se implanta en la mano
El chip en sí pesa menos de un gramo y es tan solo un poco más grande que un gran de arroz. El producto entero está compuesto por un diminuto microchip y una antena incrustada en un trozo de biopolímero, un material sintético similar al plástico y apto para el uso humano.
El implante se realiza entre el dedo pulgar y el índice y desde afuera es casi imperceptible. Su funcionamiento ocurre a través de una tecnología inalámbrica denominada RFID o identificación por radiofrecuencia. Se trata de un sistema de almacenamiento y recuperación de datos que permite acceder de manera directa a la información que contiene. Es el mismo sistema que utilizan los teléfonos inteligentes y las tarjetas contactless.
¿Las personas se animan?
Lo cierto es que en países como Suecia, Reino Unido, Alemania o Nueva Zelanda, el implante de microchips ya es casi una normalidad. Miles de personas ya se han colocado voluntariamente los dispositivos que "sirven para cuando tienes muy mala memoria", así delcaró Dave Williams a la BBC, en referencia al chip colocado en su mano que le permite "no entrar en pánico si se olvida las llaves de su casa".
En Suecia, país pionero en la incorporación de esta tecnología, más de 4000 personas ya se han sometido a la intervención quirúrgica para luego poder entrar al trabajo o al gimnasio, pagar un café, abrir la puerta de casa o escanear su boleto de avión.
Una de las empresas suecas que implanta esta tecnología desde 2015 es Epicenter. Hace más de siete años que la compañía viene colocando microchips en sus empleados quienes voluntariamente luego lo utilizan para abrir su oficina, comprar un café en el buffet o hacer copias en la impresora.
Nadie aún pareciera preocuparse por la privacidad que podrían estar vulnerando estos microchips. Sin embargo, cada vez son más las personas que en varios países occidentales optan por implantarse esta tecnología para hacer cada vez más sencillas y rápidas las actividades cotidianas.
En un panorama de avasalladores avances tecnológicos, el día a día apunta a simplificarse cada vez más. Hasta que, quien sabe, tal vez ni actividades como comer o respirar sean necesarias para sobrevivir.



