El universo virtual al que muchas empresas como el ex Facebook (ahora, META) están apostando, se incorpora cada vez más a las rutinas cotidianas del ser humano. Esta vez, el amor real se trasladó por primera vez a la virtualidad a través del primer casamiento en el metaverso.
Amor en el mundo virtual: el primer casamiento real en el Metaverso
Las relaciones afectivas, cada vez más comprometidas por la indiferencia de la virtualidad, dieron el primer gran paso hacia la red del metaverso de la mano de Candice y Ryan Hurley, una pareja de Phoenix, Arizona.
La pareja se casó con sus avatares digitales verificados en Decentreland, la plataforma argentina de realidad virtual descentralizada 3D que posee 90.601 parcelas de tierra. La ceremonia incluyó testigos y 2.000 invitados.
Ryan y Candice se habían casado de manera tradicional hace 14 años, pero fue su gran interés por el mundo virtual lo que los impulsó a llevar ese matrimonio al metaverso.
Entre los 2,000 invitados virtuales se encontraba Clint Bolick, el juez asociado de la Corte Suprema de Arizona. Sin embargo, el Ministerio Americano de Casamientos (AMM) desaprobó la legalidad de la boda alegando que "el metaverso distorsiona los rostros de la pareja". Según la ley actual, una boda en línea debe ejecutarse en tiempo real utilizando un software de reuniones (como Google Meet) y sin distorsionar las apariencias de los participantes.
El metaverso: la principal apuesta de las grandes empresas
El metaverso propone un mundo virtual al cual los seres humanos se conectan a través de distintos dispositivos (como gafas de realidad virtual) y en donde no existen limitaciones de tiempo ni espacio.
El furor de la tecnología, la rapidez con la que avanza y la intrepidez con la que se ha incorporado a la cotidianidad humana han hecho que muchas de las empresas líderes en tecnología vuelquen sus planes hacia este mundo virtual, pensando en su mayoría en planes a largo (no tan largo) plazo. Tal es el caso de Facebook (que cambió su nombre a Meta y busca crear su propio metaverso), o empresas como Nike, Balenciaga, Gucci o Coca Cola, que ya han invertido millones para vender sus productos, tal como lo hacen en la vida real, pero en la virtualidad.
Algo que en un pasado era ciencia ficción, hoy conforma la principal inversión de cientos de empresas que basan sus decisiones en evidencia irrefutable: la tecnología convive con las personas a cada paso.
El dinero en el metaverso
En esta realidad alternativa, las empresas tecnológicas proponen un mundo en el cual no existen las barreras de tiempo ni espacio y donde, además, sus participantes tienen total libertad de creación: pueden inventar un avatar parecido a su persona física y también crear entornos, casas y hasta eventos a su propio gusto.
Sin embargo, todo eso se ve limitado por el dinero ya que el metaverso no escapa del sistema financiero tradicional. A pesar de que el medio de pago en este mundo virtual son las criptomonedas o los NFT, estos mismos se consiguen justamente a través de compras con dinero tradicional.

