Solo en lo que va del año, la Dirección General de Escuelas (DGE) debió suspender 17 veces las clases presenciales en algún municipio por viento Zonda, nevadas o frío extremo en Mendoza. Ante estas situaciones, los establecimientos deben garantizar la continuidad pedagógica de manera virtual. Pero no todos lo hacen de forma ordenada.
Por esta razón, el titular de la DGE, Tadeo García Zalazar, les dio un plazo para organizar y actualizar su propio Plan Operativo Institucional, con el esquema que deberán aplicar cuando la presencialidad no sea posible.
La medida está contemplada en la resolución 6.231, publicada este jueves, que establece un marco general sobre el que deberán trabajar las escuelas. La orden de la DGE es que todos revisen y organicen sus propuestas durante septiembre para avanzar con la presentación formal del plan ante las supervisiones en octubre.
Qué tiene que tener el plan de virtualidad que pidió la DGE
Cada escuela deberá definir aspectos que van desde las plataformas y canales que se utilizarán para comunicarse con las familias hasta los horarios, las responsabilidades de docentes y directivos y la forma en que se desarrollarán las actividades.
El esquema alcanza a las escuelas de gestión estatal y privada.
Como sucede actualmente en casos de suspensión de clases presenciales, será la DGE la que disponga el paso a la virtualidad, a partir de los informes y recomendaciones de los organismos que intervienen en cada emergencia, como Defensa Civil, el Servicio Meteorológico Nacional, Vialidad o Infraestructura.
Actividades según cuánto dure la suspensión de clases
El plan también establece criterios sobre las actividades que deberán recibir los alumnos según cuánto dure la suspensión.
Si la interrupción de las clases presenciales es por un solo día, la propuesta deberá concentrarse en actividades breves de repaso, lectura, autoevaluaciones y refuerzo de contenidos, especialmente en áreas como alfabetización y matemática.
Cuando la suspensión se extienda 2 días o más, las escuelas podrán plantear actividades integradas, con videos, guías y trabajos prácticos.
Hay una regla pedagógica central: la prioridad será profundizar y fijar contenidos que ya fueron trabajados, en lugar de avanzar con temas nuevos durante la contingencia.
Cómo se computará la asistencia virtual
Según el nuevo esquema, cuando el estudiante complete las actividades previstas durante el día de la suspensión, podrá ser considerado presente (virtual).
En caso de que tenga problemas de conectividad, contará con un plazo de hasta 48 horas para resolver las tareas.
En julio, cuando las nevadas y el frío extremo habían provocado numerosas suspensiones en la alta montaña y el Sur, la propia DGE explicó a Diario UNO que las escuelas recurrían a distintas estrategias: plataformas digitales, WhatsApp, videollamadas y también cuadernillos impresos cuando la conectividad no acompañaba.
El plan no será igual para todas las escuelas
El modelo que deberán completar contempla las características particulares de cada comunidad educativa. Según estableció la DGE, cada establecimiento tendrá que identificar sus riesgos y definir los responsables de actuar ante una contingencia. También deberá prever otras cuestiones, como la continuidad o reprogramación del servicio alimentario.
En pocas palabras
- DGE: estableció un protocolo y plazo para que las escuelas actualicen sus planes de continuidad pedagógica virtual ante suspensiones.
- Clases: el plan detalla actividades según la duración de la suspensión y cómo se computará la asistencia virtual.
- Virtualidad: las escuelas deberán presentar sus esquemas de continuidad educativa hasta octubre, abarcando gestión estatal y privada.



