Historias

Ya vio a Juan Pablo II y ahora viaja a Córdoba por el Papa León XIV: "Con el corazón lleno de amor"

Elisa es mendocina y servidora del santuario de Lourdes, en El Challao, y viaja con 750 personas para participar de la misa del Papa

Editado por Cecilia Corradetti
corradetticecilia@gmail.com

Hay momentos que quedan guardados para siempre, aunque no haya una fotografía que permita volver a ellos. Elisa Pérez Dellepiane lo sabe. En 1987, cuando era joven, tuvo la posibilidad de ver al Papa Juan Pablo II durante su visita a Mendoza. Primero lo había visto en Roma, durante un viaje que hizo con su abuela, y después volvió a encontrarse con él en Guaymallén, en el predio de la Virgen. No conserva imágenes de aquellos días, pero sí una emoción que todavía puede describir. Ahora la espera otra travesía hasta llegar al encuentro de León XIV.

Casi cuatro décadas después, esa experiencia volverá a repetirse. La mendocina, que desde hace tres años y medio es servidora del santuario de Lourdes de El Challao, se prepara para viajar a Córdoba junto con un grupo de alrededor de 750 personas para participar de la misa que celebrará el Papa León XIV el martes 10 de noviembre, en el predio de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA).

Elisa, a la izquierda, junto a Laila Moyano, secretaria de Lourdes, y la servidora Gabriela García.

La visita tendrá lugar el lunes 9 y el martes 10 de noviembre. Elisa y sus compañeros partirán desde Mendoza el lunes por la tarde, pasarán la noche en el predio donde se realizará la celebración y regresarán a la provincia el miércoles 11, justo a tiempo para continuar con las tareas habituales del santuario.

Para ella, sin embargo, el viaje no comienza cuando el micro se pone en marcha. Hace tiempo que prepara el corazón para ese encuentro. Reza por el Papa, por su salud, por quienes no podrán estar presentes y por todas las personas que necesitan una palabra de esperanza.

"Encontrarme con el Papa es una bendición muy grande"

“Encontrarme con el Papa es para mí, y creo que para todos los fieles, una bendición muy grande. Él es el representante de Cristo en la tierra y tiene una misión espiritual, pero también un aspecto social”, dice Elisa a Diario UNO.

Y agrega: “En primer lugar, es un acontecimiento histórico. Como pastor nuestro, nos confirma en la fe a la comunidad y renueva nuestra esperanza. Por eso congrega a tanta gente”.

La mujer reconoce que, cuando surgió la posibilidad de viajar, no tomó la decisión inmediatamente. Una mujer se acercó al santuario para ofrecer el viaje y, a partir de esa propuesta, comenzó a conversar con las personas que trabajan allí.

“Al principio dudé. Pero después pensé que es una oportunidad única, que es un hito histórico y que yo no sé si voy a tener la posibilidad de ver a otro Papa que venga, porque ya no soy tan joven. Así que dije: ‘Bueno, vamos’. Y yendo en grupo siempre es más lindo”, cuenta.

La posibilidad de compartir la experiencia con personas queridas también tuvo un peso importante. Elisa sabe que no todos los integrantes del contingente se conocen, pero sí tiene la certeza de que compartirán una misma intención.

“Es un grupo de personas del santuario, pero también hay gente que va de otros lados. Tengo entendido que también de otras parroquias. No los conozco a todos porque somos muchísimos, según nos dijeron, somos como 750 personas”.

Más de 750 mendocinos viajan a Córdoba a ver al Papa León XIV

El grupo reúne a personas de distintas edades y se prepara para un viaje que será largo y exigente. La organización ya les advirtió que, debido a la gran cantidad de vehículos que se trasladarán hacia Córdoba, no podrán detenerse durante el recorrido.

“Es un viaje bastante duro porque nos vamos el lunes 9, en la tarde. Como va a haber mucha gente en la ruta, ya nos han dicho que no podemos parar para nada. Son muchas horas arriba del micro y va a ir mucho más lento de lo que se suele ir, porque no solamente va la caravana nuestra, sino toda la gente que va hacia Córdoba”.

Se calcula que 750 mendocinos viajan a Córdoba ver al Papa León XIV.

La llegada está prevista para el martes 10, cuando se dirigirán al predio de FAdeA para participar de la misa. Después de la celebración, emprenderán el regreso a Mendoza.

“Llegamos el miércoles 11 en la mañana, que justamente el día 11, como todos los 11, tenemos la misa por la Virgen en el santuario. Así que llegamos a seguir trabajando. Esto es a lo que nos dedicamos, a trabajar, así que no hay respiro”, dice entre risas.

Una vida al servicio de los demás en el santuario de Lourdes

Elisa llegó al santuario de Lourdes de El Challao hace aproximadamente tres años y medio, después de mudarse a una vivienda cercana. Primero comenzó a asistir a misa. De a poco, las invitaciones a participar de distintas tareas fueron acercándola a una actividad que hoy ocupa un lugar central en su vida.

“Me pedían a veces que leyera alguna lectura y así, de a poquito, fui entrando. Me fueron pidiendo y decidí ser servidora”.

La propuesta no era ajena a su historia. Durante muchos años, prácticamente toda su vida, había participado del movimiento de peregrinos y siempre había sentido una inclinación especial por el servicio a la Iglesia.

“Siempre estuve yo trabajando para la Iglesia. Estuve muchísimos años, casi toda mi vida, en el movimiento de peregrinos, así que siempre me gustó estar al servicio”, cuenta.

Elisa, a la derecha, transcurre muchas horas en el santuario de Lourdes, en El Challao.

En el santuario comenzó leyendo durante las celebraciones, después participó de la misa de las 11.30 y más tarde se incorporó a otras actividades, como las charlas para bautismos. Actualmente también colabora en Cáritas.

“Así comencé con distintas tareas que estoy haciendo ahora, también en Cáritas. Para mí, estar en el santuario es poder estar cerca de Jesús, de la Virgen y del hermano. Me gusta muchísimo trabajar allí, me siento muy cómoda”.

Elisa se fue integrando a una comunidad en la que hay personas que llevan muchos años dedicadas a las tareas del santuario. Con ellas fue construyendo vínculos y encontrando su lugar.

“También me empecé a hacer conocer por los demás que ya llevaban muchísimos años ahí en el santuario. Hay gente que lleva una vida trabajando allí. Y bueno, para mí es la felicidad plena”.

Esa experiencia de servicio es la que hoy le da un sentido especial a su viaje. No se trata solamente de estar cerca del Papa, sino de renovar el compromiso con quienes se acercan al santuario en busca de consuelo, compañía o una palabra de aliento.

“La esperanza y la fe hacen mucha falta”

Elisa considera que la visita de León XIV llega en un momento en el que la sociedad necesita recuperar la esperanza y fortalecer los vínculos.

“Creo que hoy la esperanza y la fe hacen mucha falta. Estamos en un mundo bastante convulsionado, con muchas cosas, que se ha transformado en materialista e individualista y necesitamos como reafirmar esta fe”, sostiene.

Para ella, la importancia de la presencia del Papa no se limita a los católicos. Su mensaje, sostiene, está dirigido a toda la humanidad.

“Lo importante de la visita del Papa es que no es solamente para los católicos. Él siempre lleva un mensaje de paz para todo el mundo. Se preocupa por todos, por eso visita no solamente países católicos, también otros lugares. Porque él se preocupa por la humanidad, y la humanidad somos todos, católicos y no católicos, todos somos creación de Dios”.

En ese sentido, Elisa encuentra en la visita una oportunidad para recordar el compromiso que, desde su mirada, debe asumir cada cristiano.

“Eso es lo bonito, porque es lo que cada cristiano debe pensar: que nosotros trabajamos para el otro, para nuestro prójimo. Y creo que esto del Papa nos viene a renovar estas ganas de seguir trabajando, nos hace pensar, reflexionar, mirarnos para salir”.

Una iglesia capaz de acercarse a los que más lo necesitan

La mendocina recuerda una expresión del Papa Francisco que, considera, resume ese compromiso: ser una Iglesia de salida, capaz de acercarse a quienes más lo necesitan.

“Como decía el Papa Francisco, tenemos que ser una Iglesia de salida, o sea, salir al encuentro del necesitado”.

Por eso también destaca la visita que León XIV realizará al Pequeño Cottolengo Don Orione, en Claypole, una institución dedicada a la atención de personas con discapacidad.

“Él lo demuestra también en esta visita que va a hacer al Pequeño Cottolengo en Claypole, donde eso representa a los más necesitados, a los excluidos, a aquellos que son más débiles, en quienes tenemos que poner el acento”.

Para Elisa, ese gesto tiene un significado profundo porque pone en primer plano a quienes muchas veces quedan al margen.

“León XIV demuestra también en esta visita que va a hacer al Pequeño Cottolengo en Claypole, que la iglesia debe atender las necesidades de los excluidos. En aquellos que son más débiles tenemos que poner el acento”, sostuvo la servidora mendocina.

“Esta visita del Papa viene a renovar todo esto, nos viene a llenar de energía. Y es esta preparación previa, pero sobre todo lo que deja para después, donde tenemos que renovar nuestra misión como católicos”.

La mujer insiste en que el encuentro no debe quedar reducido a la emoción de una jornada multitudinaria.

“No es solamente como ir a ver a un artista a un estadio, pasamos bien un ratito, nos vamos y la vida continúa”.

La trascendencia de la visita, afirma, está en aquello que puede dejar en cada persona.

“La visita del Papa tiene una trascendencia enorme, trasciende religiones, trasciende ideas políticas, trasciende todo. Y esto de pensar que nosotros también tenemos una misión en la vida, entonces creo que viene a renovar eso. Para mí es eso”.

Los rosarios que la mendocina quiere llevar para bendecir

Elisa ya tiene en mente algunas de las cosas que le gustaría hacer durante el viaje. Una de ellas es llevar rosarios para que el Papa los bendiga y luego poder entregárselos a personas que no tendrán la posibilidad de estar presentes.

“Justamente pensaba en qué quiero pedirle yo de este viaje, porque sé que hay mucha gente que no podrá ir. Entonces, rezar por todos ellos, que a lo mejor les gustaría estar, pero por distintas razones no pueden”.

La intención de llevar esos rosarios es también una forma de compartir la experiencia con quienes no podrán viajar.

“Me gustaría llevar rosarios para que el Papa los bendiga y traérselos a la gente, para que ellos también después recen”.

Elisa quiere llevar, además, las necesidades de muchas personas que conoce y de otras con las que quizás nunca tuvo contacto.

El santuario de Lourdes, lugar de trabajo voluntario de Elisa. "Quisiera llevar rosarios para bendecir", dijo.

También quiere rezar por la Argentina.

“Rezar por mi país, para que podamos salir adelante y estemos todos unidos. Entonces llevar todas esas intenciones. Y Dios siempre, siempre escucha y responde”.

En su preparación para el encuentro, Elisa pone especial atención en el mensaje que espera recibir y en la manera en que podrá transmitirlo a los demás.

“Me gustaría al regreso poder transmitir todas estas emociones que uno siente, pero también aplicarlo en la vida diaria, aplicarlo a través de los servidores del santuario y a toda la gente”.

El santuario de Lourdes recibe a personas de distintos puntos de Mendoza, del país y hasta del exterior. Para Elisa, cada una de ellas merece sentirse acompañada.

“Quiero que mi corazón esté agrandado del amor, esté pleno para poder yo abrazar al que venga al santuario. Y que ese abrazo no es el mío, es el de Cristo. Entonces, que se sientan amados, que se sientan comprendidos, que no se sientan excluidos”.

Su deseo es que quienes se acerquen puedan encontrar allí un lugar donde sentirse recibidos.

“Jesús nos ama a todos por igual, nos espera a todos con los brazos abiertos, quiere que todos podamos conocerlo. Pero es tan respetuoso que deja que aquel que quiera seguir de largo lo haga, pero siempre lo estará esperando con los brazos abiertos”.

El recuerdo de Juan Pablo II que todavía la emociona

El viaje a Córdoba también le permitirá volver sobre una experiencia que vivió en su juventud y que, a pesar del paso de los años, sigue presente en su memoria.

Elisa vio a Juan Pablo II durante su visita a Mendoza en 1987, cuando el Papa estuvo en Guaymallén, en el predio de la Virgen. Antes de ese encuentro, también había tenido la posibilidad de verlo en Roma, durante un viaje que realizó con su abuela.

La falta de imágenes es algo que lamenta, especialmente ahora que se prepara para vivir una experiencia similar.

Esta vez, Elisa tendrá la oportunidad de volver a encontrarse con un Papa y guardar nuevas imágenes de un acontecimiento que considera histórico. Pero sabe que lo más importante no estará en las fotografías.

La inolvidable visita de Juan Pablo II a Mendoza el 7 de abril de 1987.

Su expectativa es regresar a Mendoza con el corazón renovado y con la posibilidad de compartir lo vivido con quienes se acerquen al santuario.

“Yo quisiera eso, al volver de Mendoza, dar un mensaje de esperanza, dar un mensaje de fe, que es lo que el Papa nos va a transmitir, y yo quiero a su vez retransmitirlo a todo aquel que se cruce en mi camino”.

Y si algo espera llevarse de ese encuentro con León XIV, además de la emoción de volver a ver a un Papa, es la certeza de que el verdadero sentido de la visita comenzará cuando regrese a Mendoza y pueda compartir con los demás aquello que fue a buscar.

En pocas palabras

  • Elisa Pérez Dellepiane: Mendocina servidora del santuario de Lourdes de El Challao.
  • Viaje a Córdoba: Participará de la misa del Papa León XIV con un grupo de 750 personas.
  • Experiencia previa: Ya vio al Papa Juan Pablo II en Mendoza en 1987.
Resumen generado por Thinkindot AI

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