En Egipto, donde la mayor parte del territorio está ocupado por el desierto, el agua es uno de los recursos más importantes y limitados. La agricultura se concentra principalmente alrededor del río Nilo, que durante miles de años ha permitido cultivar alimentos en medio de una región extremadamente árida.
Pero el país quiere ampliar sus tierras agrícolas y reducir su dependencia de los alimentos importados. Para conseguirlo, está desarrollando un megaproyecto llamado Nuevo Delta, que busca transformar enormes extensiones de terreno desértico en zonas de cultivo mediante una red de canales, tuberías subterráneas y estaciones de bombeo.
Egipto busca convertir el desierto en tierras agrícolas
El proyecto Nuevo Delta está ubicado al oeste del antiguo delta del río Nilo y busca transformar unas 924.000 hectáreas de desierto en tierras agrícolas, una superficie equivalente a casi 1,3 millones de campos de fútbol. Para conseguirlo, Egipto reutiliza aguas residuales de la agricultura que antes terminaban en el mar Mediterráneo. Estas se trasladan hasta una planta de tratamiento en Al Hammam, capaz de procesar hasta 7,5 millones de metros cúbicos de agua por día.
Una vez tratada, el agua se distribuye mediante una extensa red de canales y tuberías subterráneas. El sistema incluye conductos de hasta 150 kilómetros y estaciones de bombeo que permiten llevar el recurso hasta terrenos ubicados a mayor altura. En mayo de 2026, el presidente egipcio Abdel Fattah al Sisi inauguró oficialmente el proyecto, que contempla 19 estaciones principales de bombeo.
Egipto invertirá millones para producir alimentos en pleno desierto
En estas tierras recuperadas del desierto se planea cultivar trigo, maíz, remolacha azucarera y hortalizas. Además, la obra incluye carreteras, depósitos para almacenar cereales e instalaciones para procesar alimentos. La inversión anunciada ronda los 800.000 millones de libras egipcias y busca aumentar la producción agrícola, generar empleo y reducir la dependencia de los alimentos importados.
Sin embargo, el proyecto también enfrenta desafíos. El agua tratada necesita controles para evitar la acumulación de sales y otros residuos, mientras que los suelos del desierto requieren un manejo especial para conservar su fertilidad. Si estos factores no se controlan, podrían aparecer problemas de salinización que dificulten los cultivos a largo plazo.
En pocas palabras
- Egipto transforma desierto: El ambicioso proyecto Nuevo Delta busca cultivar 924.000 hectáreas.
- Reutilización de agua: Se usan aguas residuales tratadas para irrigar tierras áridas.
- Desafíos del proyecto: Se requiere control de sales y manejo especial del suelo desértico.


