La vitamina C, también conocida como ácido ascórbico, es un nutriente esencial que el organismo humano no puede fabricar por sí mismo. Por eso, debe incorporarse regularmente a través de la alimentación. Entre sus funciones más importantes está la participación en la producción de colágeno, una proteína fundamental para la piel, los vasos sanguíneos, los huesos y la cicatrización de heridas.
Vitamina C: dónde está, qué beneficios tiene y lo que no hace aunque digan que sí
La vitamina C es mucho más que un nutriente asociado a los cítricos: interviene en la formación de colágeno, la absorción de hierro y el funcionamiento del sistema inmune
También cumple una función antioxidante: ayuda a proteger a las células frente al daño provocado por los radicales libres y participa en la regeneración de otros antioxidantes, como la vitamina E. Además, interviene en el funcionamiento normal del sistema inmunitario.
Otro beneficio concreto está relacionado con el hierro. La vitamina C mejora la absorción del hierro no hemo, el tipo presente principalmente en alimentos de origen vegetal. Esto puede ser especialmente relevante dentro de una alimentación que incluye legumbres, verduras y otros productos vegetales.
Lo que la vitamina C no hace (aunque digan que sí)
Uno de los mitos más extendidos es que evita los resfríos. La evidencia disponible indica que, para la mayoría de las personas, consumir vitamina C de manera habitual no reduce la probabilidad de enfermarse. Sin embargo, puede producir una pequeña reducción en la duración y la intensidad de los síntomas. Tomarla cuando el resfrío ya comenzó no parece ofrecer el mismo beneficio.
La deficiencia severa de vitamina C puede provocar escorbuto, una enfermedad que afecta el tejido conectivo y puede causar fatiga, sangrado de encías, fragilidad de los vasos sanguíneos y una mala cicatrización.
Entre las principales fuentes alimentarias se encuentran:
- Los cítricos
- El kiwi
- La frutilla
- El melón
- El mango
- La papaya
- Numerosas verduras (pimientos, morrones rojos y verdes, el brócoli, coliflor, las espinacas y los tomates).
En cuanto a los suplementos, más no significa necesariamente mejor. Para los adultos, el límite superior tolerable establecido es de 2.000 miligramos diarios considerando todas las fuentes. Superar esa cantidad puede provocar diarrea, náuseas y calambres abdominales.
Por eso, para una persona sana, la principal estrategia sigue siendo una alimentación variada que aporte suficiente vitamina C, en lugar de recurrir automáticamente a dosis elevadas de suplementos.
En pocas palabras
- Vitamina C: esencial para el cuerpo humano, participa en la formación de colágeno y el sistema inmune.
- Beneficios: mejora la absorción de hierro y actúa como antioxidante protegiendo las células.
- Mitos: no previene resfríos pero puede acortar su duración; la deficiencia causa escorbuto.






