La situación de la pandemia en Chile, especialmente en su capital, Santiago, ya toma ribetes de catástrofe. Este viernes se reportaron más de 50 muertos en un día y más de 90.000 casos positivos y el problema es que se va extendiendo el contagio a las ciudades aledañas. Precisamente en la cuidad de Los Andes, viven y trabajan varios mendocinos, que están alarmados no sólo por el tema sanitario sino por el laboral, ya que las empresas donde trabajan están comenzando a colapsar.
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Uno de estos mendocinos es Pablo Adriazola Teruel, que tuvo una buena oportunidad laboral luego de terminar sus estudios de gastronomía y se fue a trabajar a un hotel de alta montaña -San Francisco-, donde se desempeñó en la cocina durante casi cinco años. Pero ahora convive en plena zona urbana de Los Andes con el empeoramiento de la pandemia en el vecino país, trabajando en un restobar en la ciudad capital de la provincia del mismo nombre.
"Aquí la gente está muy asustada. El sistema de salud está actuando muy mal, ya que te hacen los exámenes y te mandan a la casa. Entonces andan circulando muchos enfermos asintomáticos que no asumen la gravedad de la situación. Sabemos de gente que sospecha que está enferma, les han hecho los test y no los han aislado ni internado acá en el valle (del Aconcagua)", explicó alarmado el mendocino, que vive en un barrio en la entrada a la cuidad junto a otros mendocinos.
Respecto a la situación económica que se vive en general, el chef dijo: "El gobierno sacó un decreto, donde el fondo de desempleo -seguro de cesantía- te paga el 70% del salario, en mi caso fue así el mes pasado. En la empresa donde trabajo firmamos un convenio con los jefes, donde ellos se limitan a pagar las cargas sociales y el gobierno paga el sueldo, al 70%. Por eso estamos trabajando aún en una empresa que es una pyme y apenas flota en una economía que ya venía en crisis desde principio de año", detalló Pablo, quien ya tiene serias dudas sobre la supervivencia del negocio donde trabaja.
"El gobierno ha sacado también unos bonos para ayudar a los que cobran sueldos mínimos, que son algo de 300.000 pesos chilenos. Yo cobraba un poco más, pero ahora con el descuento del 30%, estoy apenas llegando al mínimo, quedando en una situación muy precaria. Estaba saliendo a vender productos artesanales de panadería, con eso levantaba un poco las ganancias, pero con la cuarentena ya no puedo hacerlo más", confesó Pablo sobre la disminución dramática de sus ingresos, lo que ya no justifica su estadía en otro país, lejos de su familia.
"En Mendoza los trabajos que habían en gastronomía eran pocos y mal pagados, por eso cuando salió la posibilidad de venirme, era una linda oportunidad y se ganaba buen dinero. La gente y mis patrones siempre me trataron con cariño y eso me hizo sentir cómodo. Pero ahora con la pandemia todo el panorama cambió y siento que estoy en peligro por el aumento de los contagios", comentó el egresado del Instituto Arrayanes.
"Han aumentado mucho los despidos. En el lugar donde yo trabajaba antes (hotel), han cesanteado a casi el 70% de su personal, quedándose con el mínimo. Esto no lo sufren sólo las pymes, ya que muchas empresas grandes ligadas al turismo y la gastronomía se han visto afectadas", informó el mendocino, quien trabaja a un régimen acotado, de 8 días de trabajo por 6 de descanso, donde se turnan con otro cocinero, pero ya mirando hacia la Cordillera pensando en el retorno a Mendoza.




