Lograr calidad académica para alumnos y docentes, y así contribuir a formar profesionales de excelencia, dedicados y competentes en sus tareas, es una de las consignas mayores. Tener una permanente actitud investigativa, buscando cumplir con las premisas y el
rigor científicos, es otra. Hacer extensivos a toda la sociedad decenas de programas destinados a que las comunidades vivan mejor es también fundamental.
Ese espíritu, que tuvo su raíz tangible en 1939 (aunque empezó mucho tiempo antes), es el mismo que hoy sigue mostrando la UNCUYO y continúa siendo su desafío vital.
Hoy las preguntas siguen siendo muchas; las demandas sociales, también. Las respuestas siguen emergiendo desde el obcecado empeño de investigadores, docentes, estudiantes y de todas las personas que, de una manera u otra, contribuyen con ese proceso.
Este ciclo, que se retroalimenta y que es la forma de vida que esta casa de estudios adoptó hace ya mucho tiempo, no sería posible sin el marco institucional que le da un gobierno universitario basado en la Reforma de 1918, una reforma que también actúa como raíz de una educación superior autónoma, laica, gratuita y cogobernada, que muestra el acertado rol del Estado en la preparación de nuevos profesionales y que, mediante el auspicio de la pluralidad de ideas y perspectivas, promueve la participación plena de distintos sectores ideológicos y el consenso permanente para lograr avances institucionales, académicos y sociales.
El futuro se presenta entonces con desafíos similares pero adecuados a los nuevos tiempos. Seguir buscando respuestas a las preguntas que la ciencia debe hacerse y seguir mostrando a una institución académica robusta para conseguir esas respuestas es el camino.
Esa actitud, que constituye toda una forma de vida, hoy nos permite celebrar con orgullo este octogésimo aniversario, pero también nos hace imaginar una universidad más cercana al infinito que a un final y avizorar un futuro promisorio para las nuevas generaciones, con la certeza de saber que ser de la UNCUYO es para siempre.