La cocina argentina tiene muchos platos considerados clásicos. Desde las carnes a la parrilla, las frituras y hasta las pizzas forman parte de la mejor comida para disfrutar con la familia o con los amigos. Sin embargo, hay una preparación que a través del tiempo se impuso en los típicos restaurantes y bodegones porteños que tiene muchos fanáticos.
No hace mucho tiempo, el Revuelto Gramajo era una especialidad que solo podía disfrutarse en cantinas de clubes y bodegones tradicionales. Pero años depués, esta sencilla y reconfortante preparación ha ganado nuevos espacios y se lo puede encontrar en cartas de restaurantes prestigiosos de varias ciudades argentinas.
El Revuelto Gramajo es el resultado de una sencilla combinación de papas fritas finitas, huevos apenas cremosos y jamón cocido, que fue creada en el siglo XIX por el coronel Gramajo, y este clásico de la cocina argentina, no solo es un plato para acompañar otras delicias, sino que además se transformó en una comida para combatir los días de mucho frío como también para solucionar un almuerzo rápido en casa.
En Buenos Aires se pueden encontrar seis lugares imperdibles para probar desde la versión más clásica del Revuelto Gramajo hasta otras preparaciones a las que le han sumado ingredientes y lo hacen más sabroso. Se trata de bodegones clásicos porteños y bonaerenses, donde esta comida se comparte con amigos en cualquier momento.
1- Los Galgos: la receta tradicional en nivel superior
Este bar notable de Callao y Lavalle, en el barrio de San Nicolás, recupera la esencia de los bares porteños clásicos con una impronta gastronómica actual. Su revuelto gramajo es simple y fiel a la receta tradicional: huevos de campo, jamón de primera y papas crocantes. También ofrecen una versión vegetariana con portobellos. Es un plato ideal para almorzar, como entrada o hasta para un desayuno tardío, y acompaña muy bien con vermú y otras delicias de la casa.
2- Mengano: revuelto gramajo gourmet
En el barrio de Palermo, este restaurante reinventa el revuelto gramajo en clave gourmet. La versión del chef Facundo Kelemen incluye espuma de papa, cebolla caramelizada, queso de cabra, jamón crudo y papas finas por encima. Un plato que combina tradición y técnica contemporánea, perfecto para compartir en formato informal y relajado. Mengano rinde homenaje a los bodegones porteños desde una mirada fresca y actual.
3- El Globo, un icónico bodegón lleno de historia
El Globo es un auténtico bodegón de barrio con más de un siglo de historia, ubicado en Congreso. En este sitio el revuelto gramajo se prepara de manera clásica, con papas pay cortadas y fritas a mano, huevos, jamón y una cocción rápida para mantener la textura. Un plato contundente para compartir, acompañado por cerveza o vino argentino, que conserva la tradición porteña intacta.
4- Fervor, el clásico que no falla
Situado en Recoleta, Fervor es una brasserie elegante que combina tradición con técnica. Su revuelto gramajo se destaca por su equilibrio y calidad, con papas juliana, huevos de campo y jamón cocido salteado en manteca y aceite de oliva. Puede servirse como entrada o guarnición y es un reflejo de la cocina porteña en su máxima expresión.
5- Fraga Bodegón: la mística porteña intacta
Este moderno bodegón en Chacarita se especializa en comida tradicional con un toque contemporáneo. Su revuelto gramajo suma arvejas, cebolla caramelizada y huevos orgánicos, manteniendo la textura cremosa y la base de papas pay caseras cortadas a cuchillo. Ideal para compartir con la famosa milanesa de bife de chorizo y acompañado por un buen vermú o vino joven.
6- Culto Cocina: el revuelto gramajo en su versión más innovadora
En Pilar, Culto Cocina ofrece una versión creativa del revuelto gramajo con papa rösti, emulsión de arvejas, yema frita en panko, crocante de jamón ahumado y cebollas encurtidas. Un plato contemporáneo que respeta el espíritu del clásico y que invita a redescubrirlo con nuevos sabores y texturas.




