El jengibre se ha consolidado como un superalimento imprescindible en las cocinas de todo el mundo. Sin embargo, existe una práctica común que nos hace perder gran parte de sus propiedades: pelarlo. Sucede que esta acción, que no es algo común, puede darte grandes beneficios.
Investigaciones recientes y expertos en nutrición sugieren que la cáscara de esta raíz no solo es comestible, sino que triturarla puede potenciar exponencialmente sus efectos positivos en el organismo.
Por qué recomiendan tritutar cáscaras de jengibre y cuáles son los beneficios
A menudo descartamos la piel por su textura fibrosa o por una cuestión estética. No obstante, es precisamente en la cáscara donde se concentra una densidad significativa de gingerol, el compuesto bioactivo responsable de sus capacidades antiinflamatorias y antioxidantes.
Al triturar el jengibre con su piel, estamos accediendo a una fuente de fibra y aceites esenciales que suelen terminar en el cubo de la basura. En concreto, los beneficios que puede aportar su cáscara son:
- Potencia antioxidante: la capa externa actúa como escudo protector de la raíz, acumulando polifenoles que ayudan a combatir el estrés oxidativo.
- Propiedades digestivas mejoradas: la fibra presente en la cáscara, al ser triturada, facilita el tránsito intestinal y ayuda a reducir la hinchazón abdominal.
- Sostenibilidad y ahorro: el aprovechamiento integral del producto reduce el desperdicio alimentario, permitiendo obtener hasta un 15% más de producto utilizable.
Para disfrutar de estos beneficios sin comprometer el sabor o la higiene, la preparación es clave. Dado que la raíz crece bajo tierra, es fundamental realizar una limpieza profunda del jengibre.
En este caso, el uso de un rallador fino o un procesador de alimentos es ideal. Al romper las fibras de la piel, los jugos naturales se liberan más fácilmente, creando una pasta homogénea cargada de aroma.
Cómo usar este beneficio en la cocina
El jengibre es una raíz prodigiosa de la cual podemos aprovechar hasta el último milímetro. La próxima vez que prepares una receta, olvida el pelador: tritura, integra y disfruta de una salud de hierro gracias a su corteza.
Triturar la cáscara de jengibre abre un abanico de posibilidades culinarias. Puede añadirse directamente a batidos verdes (smoothies) para un extra de vitalidad, o infusionarse en agua hirviendo para crear un té digestivo solo con la pulpa.






