Hay rutas que parecen trazadas por el destino para poner a prueba todo lo que un piloto puede dar. Una de esas carreteras es la mítica Tianmen Mountain Big Gate Road, en la provincia de Hunan, al sur de China.
Esta ruta es un serpiente de 99 curvas cerradas que asciende casi 1100 metros hacia la llamada Puerta del Cielo, un arco natural de roca que emerge a más de mil metros de altura. En esa carretera dramática, estrecha, retorcida y fascinant, se puso a prueba un récord que va más allá de la velocidad pura.
Rompió el récord de velocidad en una ruta de 99 curvas a 230 km/h
La respuesta a esta ruta la dio Romain Dumas, un experimentado piloto francés conocido por su versatilidad en pruebas de resistencia y récords de velocidad. Dumas, ha ganado algunas de las competencias más exigentes del automovilismo y también ha establecido varios récords a bordo de prototipos como el Volkswagen ID.R.
El Volkswagen ID.R, es un vehículo de competición totalmente eléctrico desarrollado por Volkswagen Motorsport para batir marcas en pruebas difíciles. Con dos motores eléctricos que combinan una potencia total de alrededor de 500 kW (unos 680CV) y un diseño pensado para máxima eficiencia y tracción, el ID.R fue la elección perfecta para afrontar la ruta de Tianmen.
¿Cómo logró atravesar esta ruta?
El 2 de septiembre de 2019, Dumas y el ID.R marcaron un hito. Recorrieron los 10,906 km del ascenso por la ruta de 99 horquillas en apenas 7:38.585 minutos, estableciendo un nuevo récord oficial de velocidad en ese trazado. Durante la subida, el prototipo eléctrico alcanzó velocidades de hasta 230km/h en las secciones más rápidas, un dato impresionante si se considera lo tortuoso del camino y la estrechez de muchos tramos.
Ese logro no solo demostró la capacidad técnica del ID.R y la habilidad de Dumas para mantener el control en condiciones extremas, sino que también resaltó cómo la tecnología eléctrica puede competir y sobresalir en ámbitos tradicionalmente dominados por motores de combustión. La ruta de curvas cerradas, las rectas cortas, los cambios bruscos de elevación y las frenadas intensas convirtieron ese recorrido en una película de adrenalina, donde cada giro era un desafío y cada aceleración una apuesta a la precisión.






