Eso sí, no todo alimento es un potencial fertilizante, por eso hay que entender bien cómo funciona el abono, qué puede tener y qué productos están totalmente prohibidos.
Las plantas que elegimos tener en casa o los árboles que crecen en la vereda y el patio tienen necesidades básicas como todo ser vivo. La luz solar, el suministro de agua o riego, el espacio suficiente para que crezcan sus raíces, la poda, la humedad ambiental y el suelo fértil son los principales requerimientos de cualquier especie, en sus proporciones personales.
Qué es el abono y qué alimentos sirven para fabricar uno
El abono de plantas es básicamente una sustancia que puede fabricarse de manera artificial o de forma natural con componentes orgánicos (como algunos alimentos) y que se añade al suelo para aportar nutrientes esenciales a las especies y mejorar su fertilidad.
Las funciones principales de un abono de plantas son la nutrición, el crecimiento de la planta y la retención de agua en la tierra. También mejora la calidad general de los suelos.
El abono orgánico puede realizarse con restos de alimentos, de plantas o con estiércol de animales. El abono químico se crea en laboratorios y se usa en proporciones más pequeñas porque es invasivo.
Los restos de alimentos del día a día sirven como abono de plantas, siempre que estén libres de aceites o condimentos y provengan de vegetales, frutas, legumbres, verduras.
Ejemplo de ello con las cáscaras de banana, los restos de café puro, las cáscaras de huevo, la piel de la zanahoria, la cáscara de manzana, de papa, el agua de cocción de las verduras sin sal, el agua de arroz y las bolsas de té.
Estos alimentos no se colocan enteros sobre la tierra. Si es posible, se compostan; si no, se cortan en pequeños trozos, pero nunca se coloca, por ejemplo, una cáscara de banana enterrada en la tierra.
¿Qué alimentos no se usan como abono de plantas?
Algunos alimentos son letales para las plantas y pueden atraer a plagas al jardín. Como regla general, nunca se colocan restos de alimentos de origen animal o procesados.
Carnes, pescados, huesos y grasas se descomponen lento, generan mal olor y atraen roedores e insectos. Los lacteros fermentan y huelen mal; además, atraen parásitos. Las grasas y aceites son muy malas para el suelo porque repelen humedad y contaminan.
Tampoco hay que colocar alimentos cocidos condimentados como guisos, ensaladas con aceite y sal, salsas, panes, tortas o productos de pastelería.
En pocas palabras
- Abono Natural: Restos de frutas, verduras y café pueden enriquecer la tierra de tus plantas.
- Nutrición Vegetal: El abono orgánico aporta nutrientes esenciales, mejora la retención de agua y la calidad del suelo.
- Prohibiciones: Evita usar carnes, pescados, grasas, lácteos y alimentos con aceites o condimentos para no dañar las plantas.



