Uno de los rubros más afectados por la pandemia, el de los jardines maternales, ha vuelto a abrir sus puertas con propuestas artísticas, deportivas y recreativas para los más pequeños.

La reapertura ya se ha puesto en marcha en unos 150 jardines maternales en toda la provincia, los que pudieron sobrevivir a la pandemia y acondicionar sus establecimientos para cumplir con los requerimientos de los protocolos sanitarios.

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Si bien la tan esperada reapertura ha tenido la mejor recepción por parte de los chicos y las familias, según contaron dueñas de jardines maternales, la situación sigue siendo compleja por la cantidad de deudas acumuladas durante la pandemia.

Un regreso con dificultades

Según explicó Adriana Palma, del jardín maternal Colorines, de Ciudad, desde que realizaron la reapertura pueden trabajar al 50% de la capacidad del jardín.

Son menos los niños que han vuelto a la institución, unos 15 en total. Esto se explica por el horario que los chicos pueden permanecer en la institución: apenas tres horas por turno.

"Los niños que han vuelto son los que los papás traen para que realicen actividades de esparcimiento y creatividad. Sin embargo a los que traían a los chicos para poder ir a trabajar, ya no les conviene el jardín, porque no se adapta a sus necesidades".

En el caso de Roxana Carro, del jardín Pininos, de Guaymallén, explicó que están felices por la reapertura, sino embargo, las dificultades siguen.

La habilitación se podría haber hecho antes, y evitarnos a las personas que tenemos jardines maternales llenarnos de deudas, como ha sucedido. Ahora, sólo nos queda intentar de a poco superar esta situación La habilitación se podría haber hecho antes, y evitarnos a las personas que tenemos jardines maternales llenarnos de deudas, como ha sucedido. Ahora, sólo nos queda intentar de a poco superar esta situación

Chicos ansiosos

Tanto Roxana como Adriana explicaron que muchos de los niños y niñas han regresado felices a los jardines maternales, pero muchos demuestran una gran ansiedad, producto del aislamiento.

También les ha costado más la concentración, el juego en equipo y poder seguir consignas. Pero todos estos síntomas se van superando conforme pasan las semanas y los chicos recuperan este espacio lúdico, de creatividad y recreación.