Historia argentina

¿Quiénes cosían, lavaban y confeccionaban la ropa en la Buenos Aires del siglo XIX?

Las lavanderas pasaban muchas horas en cuclillas, soportando temperaturas extremas de frío o calor y el contacto constante con el agua

En la Buenos Aires del siglo XIX, ponerse una prenda de vestir era el resultado de una cadena de trabajo muy compleja. Mucho antes de que la producción textil se industrializara, eran las mujeres afroamericanas y las inmigrantes quienes confeccionaban, cosían, lavaban y vendían la ropa.

Estas mujeres trabajaban desde sus hogares y abastecían tanto a la élite como al ejército y a las clases populares.

¿Quiénes lavaban y confeccionaban las prendas de vestir en el siglo XIX?

El proceso de lavado de la indumentaria estaba casi en su totalidad en manos de mujeres negras y mulatas (algunas de ellas libres que sobrevivían con su trabajo diario y otras tantas esclavizadas que debían entregar sus jornales a sus amos).

Cada mañana, un gran grupo de lavanderas marchaba hacia las orillas del Río de la Plata cargando sobre sus cabezas atados de ropa. Se ubicaban principalmente detrás del antiguo Fuerte (donde hoy se encuentra la Casa Rosada) y extendían su labor a lo largo de la costa, desde Recoleta hasta la boca del Riachuelo.

Estas mujeres aprovechaban los charcos que dejaba la bajante y allí refregaban incansablemente las prendas de las familias acomodadas y de la tropa militar. El oficio era duro e insalubre, pasaban muchas horas en cuclillas, soportando temperaturas extremas de frío o calor y el contacto constante con el agua.

En cuanto a la confección de las prendas, existían las costureras a domicilio. Para mediados del siglo XIX, los censos porteños registraban a más de 5.000 mujeres dedicadas a la costura. Ellas elaboraban desde los ajuares domésticos familiares hasta los miles de uniformes militares requeridos durante la época de las guerras civiles y el gobierno de Juan Manuel de Rosas.

Para mediados del siglo XIX, los censos porteños registraban a más de 5.000 mujeres dedicadas a la costura.

Para mediados del siglo XIX, los censos porteños registraban a más de 5.000 mujeres dedicadas a la costura.

Comerciantes y contratistas del Estado entregaban las telas ya cortadas a estas mujeres, quienes cosían por pieza a cambio de pagas muy bajas. La costura representaba una de las pocas fuentes de ingreso independientes y dignas para las mujeres sin patrimonio en la urbe, aunque implicaba extenuantes jornadas nocturnas a la luz de lámparas de aceite o quinqués.

En la parte superior de la confección de las prendas estaban los maestros sastres y modistas (muchos de ellos inmigrantes europeos), encargados de realizar trajes a medida, levitas y vestidos de alta costura para las clases pudientes. Sin embargo, para la mayoría del pueblo, la ropa a medida era inaccesible.

Fuentes consultadas:

  • Mitidieri, Gabriela. Un ejército de costureras: uniformes, empresarios y trabajo femenino. Buenos Aires, 1848-1870 (CONICET).

En pocas palabras

  • Mujeres afroamericanas e inmigrantes: fueron las principales artífices de la vestimenta en la Buenos Aires del siglo XIX.
  • Lavanderas del Río de la Plata: confeccionaban y lavaban prendas para familias, élite y el ejército en condiciones difíciles.
  • Costureras a domicilio: más de 5.000 mujeres generaban ingresos independientes cosiendo uniformes y ajuares.
Resumen generado por Thinkindot AI