En la historia argentina existen proezas arquitectónicas y logísticas que lograron desafiar la lógica. Un ejemplo de ello ocurrió a fines del siglo XX, cuando la emblemática casona de adobe de Juan Manuel de Rosas fue trasladada intacta a lo largo de varios kilómetros. Este hito no solo salvó de la ruina a una valiosa estructura histórica, sino que se convirtió en un evento patrimonial sin precedentes en el país.
Así fue el traslado de la casona de adobe de Juan Manuel de Rosas: llegó intacta después de recorrer varios kilómetros
Este hito no solo salvó de la ruina a una valiosa estructura histórica, sino que se convirtió en un evento patrimonial sin precedentes en el país.
El origen de la estancia El Pino
Ubicada originalmente en el partido de La Matanza, la propiedad conocida como la Estancia San Martín o El Pino fue el refugio Juan Manuel de Rosas durante el siglo XIX. Construida con gruesos muros de adobe, tirantes de madera y techos de paja, la vivienda representaba el estilo típico de las residencias rurales bonaerenses de la época.
Sin embargo, con el avance de la urbanización y el abandono progresivo durante décadas, la estructura corría un riesgo inminente de colapso y desaparición definitiva.
Ante la imposibilidad de desarmar y reconstruir en otro lado los delicados muros de tierra de la vivienda (sin destruirlos en el intento), los especialistas idearon un plan tan arriesgado como ingenioso: trasladar el rancho entero de una sola pieza.
Para lograr esta maniobra, la estructura fue apuntalada por dentro y por fuera con vigas de acero y tensores especiales para evitar que las paredes de adobe se resquebrajaran con las vibraciones. Posteriormente, mediante un complejo sistema de gatos hidráulicos, la casona fue elevada con suma precisión desde sus cimientos originales para colocarla sobre un sistema de plataformas móviles y un carretón de transporte pesado de decenas de ruedas.
Practicamente a peso de hombre, el convoy avanzó a lo largo del recorrido trazado, sorteando cables, árboles y desniveles del terreno. El operativo requirió el trabajo coordinado de ingenieros, historiadores y operarios durante jornadas de extrema tensión donde cada centímetro contaba.
El exitoso traslado permitió reubicar la casona en un entorno seguro donde pudo ser restaurada y preservada adecuadamente para las generaciones futuras. Actualmente, este edificio restaurado forma parte del patrimonio histórico y cultural, y se puede visitar para poder conocer un poco más de cerca cómo era la vida cotidiana en la época rosista.
En pocas palabras
- Traslado histórico: la casona de adobe de Juan Manuel de Rosas fue trasladada intacta a lo largo de varios kilómetros.
- Preservación patrimonial: el operativo salvó la valiosa estructura de la ruina, convirtiéndose en un hito sin precedentes.
- Ingeniería y logística: se utilizó un complejo sistema de gatos hidráulicos y plataformas móviles para mover la casona en una sola pieza.





