El dolor y la conmoción sacuden por estos días a Mendoza tras el fallecimiento de Morena González (18), la joven que agonizó durante dos días en el Hospital Central luego de ser embestida por un Chevrolet 400 que perdió el control en el circuito de las Picadas de Lavalle.
El hecho, caratulado por la Justicia como homicidio culposo, puso bajo la lupa un interrogante tan incómodo como urgente: ¿hasta qué punto la falta de medidas de seguridad convierte a una competencia de velocidad en una trampa mortal?
Las imágenes que ilustran esta nota pertenecen al archivo de fotos de las picadas de Lavalle de años anteriores, más precisamente en noviembre de 2013.
Picadas de Lavalle: las fotos del 2012
Lejos de funcionar como un simple registro nostálgico, estas fotos adquieren un valor documental para tener en cuenta: en ellas se observa la escasa separación real entre el trazado por donde aceleran los vehículos y el sector de espectadores y gradas.
Hoy, la comunidad llora a una joven con toda la vida por delante, mientras la Justicia investiga las responsabilidades del piloto -cuyo test toxicológico dio negativo- y de los organizadores del predio.
La muerte de Morena marca un límite. Las fotos viejas ya no pueden ser el testimonio de una "costumbre tolerada", sino la prueba irrefutable de que hay que extremar las medidas de seguridad para evitar futuras desgracias.
El debate sobre si este tipo de eventos deben prohibirse definitivamente o reconvertirse bajo estándares estrictos de autódromo profesional ya no admite demoras. La pasión ya pagó un precio demasiado alto.
En pocas palabras
- Muerte de joven: Morena González, de 18 años, falleció tras ser embestida en las Picadas de Lavalle.
- Debate de seguridad: El trágico suceso reaviva la discusión sobre la falta de medidas de seguridad en el evento.
- Fotos antiguas: Se comparten imágenes de 2013 que muestran la escasa separación entre el circuito y los espectadores.










